“La vida en mi casa es un…”: el estremecedor testimonio de Julia Chuñil que salió a la luz por una escucha telefónica

Fiscalía revela que Julia Chuñil vivía en medio de amenazas previas y un historial familiar marcado por violencia.

Julia Chuñil

Durante la formalización de los tres hijos de Julia Chuñil, la Fiscalía Regional de Los Ríos entregó nuevos y duros antecedentes que reconstruyen los últimos años de vida de la activista mapuche y cómo convivía bajo un ambiente de temor.

Según se expuso, la mujer habría sufrido episodios reiterados de violencia intrafamiliar mucho antes de desaparecer.

Amenazas reiteradas y temor constante

La persecutora reveló que ya en 2014 y 2016 existían denuncias o registros por amenazas que involucraban directamente a la dirigenta y a su círculo familiar.

Doña Julia ya había sido víctima de violencia intrafamiliar por parte de sus hijos, en particular por el hijo que se encontraba hace unas semanas atrás en condición carcelaria y también por parte de su hija”, relató el Ministerio Público al inicio de la audiencia.

A esto se suman los registros policiales de Javier Troncoso Chuñil, con antecedentes por robo con intimidación, y de su hermano José Luis Troncos Chuñil, quien recientemente dejó la cárcel tras cumplir condena por homicidio.

Por si fuera poco, desde Fiscalía confirmaron también episodios de violencia entre los propios hermanos.

Un clamor de auxilio que pocos escucharon

El miedo era tan profundo que Julia acudió a distintas iglesias y cultos evangélicos para pedir consuelo y apoyo espiritual.

Estos hechos eran conocidos por vecinos. Es así que Julia Chuñil había pedido orar por su vida, porque sentía que era su vida o la de sus hijo. Se trataba un miedo constante. Su miedo era tanto que necesitaba encontrar consuelo”, detalló Fiscalía.

En esos encuentros, compartió frases que hoy estremecen:

  • “La vida en mi casa es un infierno”

  • “Estoy amenazada de muerte por uno de mis hijos”

  • “Es mi vida o la de su hijo”

De acuerdo con la investigación, en ese periodo solo uno de sus hijos residía con ella.

Silencio por miedo y testigos que hoy se animan a hablar

Para esta fecha, el único hijo que se encontraba presente en el domicilio era Javier”, señaló la fiscal.

Por lo tanto, inferimos que cuando ella cuenta que está siendo amenaza, es por parte de Javier. Esto lo escuchan alrededor de 15 personas, quienes por miedo no querían hablar”, complementaron.

Incluso, parte de esta información llegó al Ministerio Público gracias a escuchas telefónicas que captaron cómo vecinos recordaban las súplicas de ayuda de la activista.

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Tras eso, Fiscalía comenzó una ronda de entrevistas en terreno donde varios habitantes confirmaron lo relatado.