Conserje brutalmente atacado por Martín de los Santos: destapan su desesperante drama actual

Guillermo Oyarzún y su esposa dijeron que deben $2,5 millones y que hoy viven con ingresos muy bajos tras el ataque que lo dejó con secuelas físicas.

Conserje agredido por Martín de los Santos.

Guillermo Oyarzún, el conserje agredido por Martín de los Santos, atraviesa un nuevo problema económico tras el violento ataque que lo dejó con secuelas físicas y visuales. Según relató junto a su esposa en una entrevista con T13, la familia quedó con una deuda de $2,5 millones luego de haber gastado cerca de $4 millones en la defensa legal del caso.

La situación se vuelve más compleja porque ambos dijeron tener ingresos muy bajos: ella gana $200 mil y él cerca de $400 mil, en un contexto en que además tuvieron que reorganizar su vida laboral para poder enfrentar la recuperación.

El caso se conoce después de que la justicia resolviera que Martín de los Santos debe permanecer en prisión preventiva, una medida que se suma al proceso judicial que ha rodeado la agresión contra el adulto mayor.

Qué dijeron Oyarzún y su esposa sobre la deuda

En la conversación televisiva, María explicó que “Debemos 2 millones y medio. Como el fiscal nos cerró la investigación, nosotros teníamos una investigación en curso y esa investigación ahora nosotros tenemos que pagarla y eso nos salió 4 millones”.

También advirtió que “Nosotros cómo vamos a pagar la diferencia que nos queda, que son 2 millones y medio, si Guillermo gana 400 mil pesos y yo gano 200”.

Imagen dividida en dos: a la izquierda, un primer plano en blanco y negro de un hombre recostado; a la derecha, el mismo hombre bajo luz morada, con una mano en la mejilla y un vaso en la otra.
Agresor de conserje buscaba zafar de la justicia.

La mujer agregó que ninguno de los dos puede trabajar con normalidad en este momento, debido a las consecuencias del ataque y a la necesidad de acompañar permanentemente a Guillermo durante su recuperación.

“Ninguno de los dos ahora puede trabajar. Yo no puedo trabajar porque no lo puedo dejar solo. Él no puede trabajar porque si trabajara… no ve bien, se puede caer, nadie sabe lo que le puede pasar”, sostuvo.

El golpe económico llega tras meses complicados para el matrimonio

Oyarzún también explicó que su situación laboral cambió por completo después de la agresión. “Yo quedé sin trabajo, mi señora salió del trabajo por cuidarme a mí. El nivel (de vida) que teníamos se bajó. Aguantamos menos con lo que gano yo y lo que le están dando ahora a mi señora y los hijos que a veces ayudan, a veces no”, señaló.

El testimonio retrata un escenario en que el problema ya no es solo médico o judicial, sino también de subsistencia. La deuda, el bajo ingreso y la imposibilidad de retomar una rutina laboral estable han dejado a la familia en una posición especialmente frágil.

Lo que cambia en el caso

La nueva arista no altera el fondo judicial de la causa, pero sí muestra el costo económico que puede dejar un proceso penal para las víctimas y sus entornos más cercanos. En este caso, la familia dijo haber debido financiar su propia defensa mientras intentaba sostener gastos básicos con ingresos muy por debajo de lo habitual.

La historia de Oyarzún se suma así al daño físico y emocional que ya había quedado al descubierto tras la agresión, y abre una nueva discusión sobre el impacto financiero que enfrentan las víctimas cuando deben asumir parte de su defensa.

La violencia intrafamiliar no es el caso aquí, pero si una persona necesita orientación ante vulneración o violencia, puede contactar a SernamEG o llamar al 1455 en caso de violencia de género, según la disponibilidad vigente de esos canales.