“Yo creo que sí. Voy a hacer todo lo posible, y eso lo digo con…: Bachelet lanzó inédita jugada política que tiene a toda la oposición en alerta

Michelle Bachelet convocó a los líderes de la oposición a una reunión, en medio de las especulaciones por su futuro político.

Michelle Bachelet durante un acto público reciente, en medio de su regreso a la primera línea de la política chilena y la convocatoria a los partidos de oposición.

Michelle Bachelet dio un nuevo paso que remueve el tablero político. La expresidenta convocó a una reunión a los líderes de todos los partidos de oposición, en medio de las crecientes especulaciones sobre una eventual tercera candidatura a La Moneda.

Michelle Bachelet y la cumbre con los timoneles de oposición

La cita quedó fijada para este jueves a las 09:30 horas, en las dependencias de la Fundación Bachelet. Según trascendió, el Partido Comunista y el Partido por la Democracia ya confirmaron su asistencia, y la convocatoria ha tenido respuesta favorable en todo el espectro de izquierda y centroizquierda.

Desde el entorno más cercano de la exmandataria intentaron bajarle el perfil electoral al encuentro: lo describen como una instancia de camaradería para agradecer el homenaje que recibió hace dos semanas en La Pintana. Pero en el Congreso nadie lo lee así: la cita se interpreta como un paso relevante en la articulación de la oposición frente al gobierno de José Antonio Kast.

El propio presidente del PPD, Raúl Soto, lo había adelantado la semana pasada: “En los próximos días hemos agendado una reunión con la presidenta Michelle Bachelet en conjunto con los partidos de oposición por invitación de su fundación”. Y planteó que la expectativa está en “conversar a fondo respecto del estado del país y también del futuro”.

El detonante: el “Yo creo que sí” de Bachelet

La convocatoria llega días después de la frase que lo cambió todo. En entrevista con TVU, el canal de la Universidad de Concepción, le preguntaron a la expresidenta si pensaba en La Moneda por tercera vez. Su respuesta fueron cuatro palabras: “Yo creo que sí”.

Antes, en el acto de desagravio que reunió a seis partidos en La Pintana, ya había advertido: “¿Y quiénes pensaban que después de esto me iba a ir para la casa? Les tengo una mala noticia. Eso no va a pasar”.

El escenario se abrió tras el cierre de su candidatura a la Secretaría General de la ONU, que terminó sin el apoyo del Estado chileno después de que el gobierno de Kast retirara el patrocinio en marzo.

Michelle Bachelet y las reacciones que dividen aguas

En la oposición, la valoración fue casi unánime. El senador del PC Daniel Núñez celebró: “Muy buena noticia para Chile que la expresidenta Michelle Bachelet esté disponible para una nueva candidatura presidencial. Su experiencia y liderazgo son claves para los desafíos de desarrollo y justicia social que enfrenta el país”.

La presidenta del Frente Amplio, Gael Yeomans, fue más cauta: “Lógicamente que cuando estamos hablando de candidaturas presidenciales nos queda un largo trecho que recorrer”, y puso el acento en la discusión del Presupuesto 2027.

En el oficialismo intentaron desdramatizar. El ministro Claudio Alvarado señaló que Bachelet “tiene una trayectoria de servicio público, ella realiza una expresión de deseo y cuando se inscriban las candidaturas en tres años y medio más lo veremos. No es nuestra preocupación”.

Más duro fue el jefe de bancada republicano, Benjamín Moreno: “Esto debe ser lo más parecido a un funeral de vivos. Todos los liderazgos que hay dentro de la izquierda pareciera ser que caminan, pero no guían a nadie y una y otra vez tienen que estar recurriendo a Bachelet”.

Michelle Bachelet lidera los números de su sector

El timing de la cumbre no es casual. La última encuesta Cadem instaló a la expresidenta como la figura preferida de la centroizquierda: un 41% la considera la mejor carta presidencial del sector, por sobre Gabriel Boric, y su imagen positiva subió cuatro puntos hasta un 51%.

Aun así, los sondeos también marcan sus desafíos: la encuesta Criteria reveló que un 43% está en contra de una nueva postulación y un 51% considera poco o nada probable votar por ella.

Con la reunión del jueves, Michelle Bachelet pondrá a prueba su capacidad de articular a un bloque fragmentado entre el socialismo democrático, la DC, el Frente Amplio y el PC. Si logra ordenar esa mesa, su “Yo creo que sí” dejará de ser una frase para convertirse en un plan.