Inesperado vuelco judicial para el “asesino del tambor”: revelan por qué fue sobreseído de dos crímenes confesados
Asesino del tambor: la Corte sobreseyó a Hugo Bustamante por dos crímenes de 1996. Conoce las razones y qué pasará ahora.
El caso de Hugo Bustamante, conocido como el “asesino del tambor”, volvió a generar atención después de que la Corte de Apelaciones de Valparaíso dejara sin efecto la condena que había recibido por dos homicidios cometidos en 1996. La decisión judicial permitió su sobreseimiento, pese a que el propio condenado había confesado los crímenes casi tres décadas después.
La resolución abrió una controversia sobre los plazos de prescripción y motivó una nueva acción judicial de los familiares de las víctimas. Sin embargo, hay un punto fundamental: el sobreseimiento no significa que Bustamante haya quedado en libertad, ya que continúa cumpliendo otras condenas.
¿Por qué la Corte de Valparaíso sobreseyó a Hugo Bustamante?
La Corte de Apelaciones de Valparaíso resolvió revocar la condena de 10 años y un día de presidio que el Juzgado de Letras de Villa Alemana había impuesto a Bustamante por los homicidios de Elena Hinojosa y su hijo Eduardo Páez.
Los crímenes ocurrieron el 27 de junio de 1996, pero fueron esclarecidos muchos años después, cuando el condenado reveló antecedentes que permitieron encontrar los restos de ambas víctimas en 2024.
La razón principal del sobreseimiento fue la prescripción de la acción penal, es decir, la extinción de la posibilidad de perseguir judicialmente determinados delitos debido al transcurso del plazo establecido por la ley.
Para llegar a esa conclusión, el tribunal descartó que se hubiera acreditado la alevosía necesaria para mantener la calificación de homicidio calificado y consideró los hechos como homicidios simples.
Esta diferencia resultó decisiva, porque el plazo de prescripción analizado para el homicidio simple era de diez años, mientras que para el homicidio calificado se discutía uno de quince.
La fecha clave que determinó el sobreseimiento del “asesino del tambor”
Uno de los aspectos más importantes del razonamiento judicial fue determinar desde cuándo debía contarse el plazo de prescripción.
Según los antecedentes de la resolución, la Corte consideró que los homicidios cometidos por Bustamante en enero de 2005 interrumpieron el plazo anterior y dieron inicio a un nuevo período de diez años.
Bajo ese criterio, la acción penal por los crímenes de 1996 quedó prescrita en enero de 2015.
Esto significa que, según la interpretación del tribunal, el posterior asesinato de Ámbar Cornejo en 2020 no podía interrumpir nuevamente un plazo que ya se había cumplido.
Asimismo, el descubrimiento de los restos y la reapertura de las diligencias en 2024 no modificaron esa conclusión.
La decisión no equivale a una declaración de inocencia. El tribunal puso término a esta causa porque consideró extinguida la posibilidad legal de perseguir penalmente esos hechos.
Periodista de Meganoticias explica la decisión de la Corte
En conversación con Meganoticias Siempre Juntos, el periodista especializado en tribunales Mario Antonio Guzmán explicó por qué el tiempo transcurrido resulta tan importante en este caso.
“Los principios legales que facultan a los jueces a establecer condenas tienen que ver especialmente con el principio del tiempo transcurrido, que esa es la prescripción, para decirlo en fácil”, señaló.
El profesional también recordó que en Chile existe una aplicación estricta de las normas sobre prescripción.
“Nuestro país siempre ha sido muy estricto en la aplicación de la prescripción”, afirmó.
Guzmán agregó que existe otra particularidad: los hechos de 1996 corresponden a una época en que todavía funcionaba el antiguo sistema procesal penal.
“Los hechos que revela o que confiesa Bustamante, además, estaban en el sistema penal antiguo y el sistema penal antiguo ya dejó de funcionar en el país”, explicó.
Este último antecedente forma parte del contexto jurídico del caso, aunque la razón central del fallo de la Corte de Valparaíso fue la prescripción de la acción penal.
La familia de las víctimas busca revertir el fallo en la Corte Suprema
El sobreseimiento fue cuestionado por los representantes de la familia de Elena Hinojosa y Eduardo Páez, quienes recurrieron a la Corte Suprema para solicitar que se revise la resolución.
La controversia se centra en dos aspectos: la calificación jurídica de los homicidios y el cómputo de los plazos de prescripción.
La parte querellante busca que los hechos sean considerados homicidios calificados y que se examine el efecto de los delitos posteriores de Bustamante sobre el plazo legal.
Durante su intervención en Meganoticias, Guzmán explicó que uno de los argumentos apunta a que el condenado cometió nuevos crímenes que podrían haber interrumpido la prescripción.
El periodista sostuvo que el máximo tribunal deberá determinar si corresponde concluir “que estos crímenes no prescribieron, porque, en definitiva, Bustamante cometió nuevos crímenes que hicieron que ese período se frenara”.
La Corte Suprema deberá resolver si mantiene el sobreseimiento o acoge los argumentos de los recurrentes. Hasta entonces, no corresponde presentar la impugnación como si ya hubiera sido resuelta favorablemente.
¿Hugo Bustamante quedará libre tras esta resolución?
No. El sobreseimiento afecta únicamente la causa relacionada con los homicidios de Elena Hinojosa y Eduardo Páez, ocurridos en 1996.
Hugo Bustamante sigue cumpliendo una condena de presidio perpetuo calificado por los delitos cometidos contra Ámbar Cornejo en 2020.
Por lo tanto, la resolución de la Corte de Apelaciones de Valparaíso no elimina las penas que ya se encuentran vigentes por otros crímenes.
La discusión pendiente ante la Corte Suprema determinará si Bustamante puede ser nuevamente condenado por el doble homicidio de 1996 o si se mantiene la declaración de prescripción.
Así, el caso del “asesino del tambor” continúa abierto en el ámbito judicial, con una disputa sobre la aplicación de la prescripción y el derecho de los familiares de las víctimas a obtener una resolución definitiva respecto de los crímenes que permanecieron ocultos durante casi 28 años.