Marcelo Lagos explicó qué tipo de terremoto podría enfrentar Chile y por qué no todos los sismos son iguales.
Marcelo Lagos volvió a referirse al riesgo sísmico en Chile luego del movimiento de magnitud 6.0 que se percibió entre Coquimbo y Maule, abordando una pregunta que suele reaparecer tras cada temblor importante: qué tipo de terremoto podría enfrentar el país en el futuro.
En conversación con Expreso Bío Bío, el geógrafo y académico del Instituto de Geografía de la Universidad Católica analizó el reciente evento sísmico y explicó por qué en Chile existe una diferencia cultural entre hablar de “sismo” y hablar de “terremoto”.
Según planteó, en el país se suele asociar la palabra terremoto con destrucción, víctimas o un impacto profundo a nivel nacional.
“En Chile está la tradición de conectar terremoto con daño, víctimas, algo que conmueve estructuralmente a un país e implica algo más grande (…) Hemos vivido terremotos que en Chile llamamos sismos de mediana intensidad”, dijo.
Con esa explicación, Lagos apuntó a que la magnitud de un movimiento no siempre se traduce de la misma forma en daños o consecuencias para la población.
¿Viene un gran terremoto en Chile?
Tras el temblor del fin de semana, una de las dudas que volvió a instalarse fue si el país está frente a la antesala de un evento mayor.
Sobre ese punto, Marcelo Lagos fue cauto y sostuvo que la respuesta no puede simplificarse.
El académico señaló que “no es tan así”, ya que Chile tiene un territorio extenso y cada zona presenta una dinámica sísmica distinta.
En esa línea, explicó que cada segmento del país tiene sus propios ciclos, ritmos y características, aunque estos no funcionan de manera exacta ni predecible.
La diferencia entre la zona central y otros grandes terremotos
Marcelo Lagos también comparó distintos eventos históricos para explicar por qué no todos los terremotos responden al mismo patrón.
Por ejemplo, afirmó que “el terremoto del 85 es muy distinto de lo que podríamos esperar hoy en la zona central de Chile”.
Luego, recordó que el terremoto de 2010 tuvo antecedentes históricos relevantes en la zona centro-sur.
“el terremoto de 2010 fue uno grande que tuvo de antecesores al de Darwin en 1835 y en parte al de 1752; ahí pasaron 175 años”, explicó.
Los terremotos interplaca y su intensidad
El especialista detalló que eventos como los de 1985, 1906 y 1822 ocurrieron en la zona de contacto entre las placas de Nazca y Sudamérica.
Según precisó, estos movimientos son interplaca y relativamente profundos, lo que influye directamente en cómo se perciben en superficie.
“ocurren en la zona de contacto de placa, entre Nazca y Sudamérica; son interplaca, pero son relativamente profundos, eso quiere decir que están muy cercanos a la costa y, por lo tanto, se sienten muy intensos”, explicó.
Sin embargo, Lagos aclaró que esos eventos no corresponden exactamente al tipo de escenario que hoy se estudia para la zona central.
“Pero no son como el terremoto que estamos esperando para la zona central”, añadió.
El peor escenario creíble para la zona central
El académico explicó que existen eventos de mayor tamaño que se originan más hacia el Pacífico, en el borde marino de la zona de subducción.
Según indicó, este tipo de terremotos puede tener magnitudes distintas, intensidades mayores y capacidad de generar tsunamis más relevantes.
“hay otros más grandes que son más hacia el Pacífico, más hacia el borde marino de la zona de subducción. Esos eventos tienen otras magnitudes, intensidades y tsunamis evidentemente superiores”, detalló.
El escenario que estudian los especialistas
Marcelo Lagos cerró su análisis explicando que ese tipo de evento es el que se considera dentro del rango más exigente para la zona central del país.
“Ese es el escenario que estamos esperando para la zona central, en el peor escenario creíble”, concluyó.
La explicación no implica una fecha ni una predicción inmediata, sino una descripción del tipo de amenaza sísmica que los especialistas consideran posible para una zona altamente expuesta.
Por eso, el llamado sigue siendo mantener una cultura preventiva: revisar planes familiares, conocer vías de evacuación en zonas costeras y mantenerse informado a través de canales oficiales ante cualquier emergencia.

