El fiscal Héctor Barros reveló un inquietante dato sobre el Tren de Aragua que cambió su mirada del caso.
El Tren de Aragua volvió a instalarse en el centro de la preocupación pública luego de que el fiscal Héctor Barros sincerara el impacto que le provocaron las cifras asociadas a las operaciones económicas de la organización criminal en Chile.
Tren de Aragua: fiscal Héctor Barros advierte complejo escenario
El fiscal regional de la Fiscalía Metropolitana Sur y coordinador metropolitano del Equipo de Crimen Organizado y Homicidios (ECOH) abordó el alcance de la banda de origen venezolano durante una entrevista con Radio Duna.
La conversación se dio en medio de las diligencias vinculadas a operaciones bancarias y a una red de extorsión que fue golpeada recientemente en el país.
En ese contexto, Héctor Barros reconoció que, hasta hace un tiempo, veía con satisfacción los avances logrados por el Ministerio Público contra estas estructuras criminales.
Según explicó, las investigaciones habían permitido dejar cerca de 250 personas en prisión preventiva solo por delitos de secuestro, además de otros imputados por homicidios y hechos asociados.
“Esta cosa no va a cambiar”: la dura reflexión del persecutor
Pese a esos resultados, el fiscal reconoció que el efecto de las detenciones no siempre era permanente.
“Nosotros bajábamos la intensidad de las organizaciones, durante dos semanas a veces no teníamos ningún delito, pero luego empezaban a crecer y nuevamente subían”, comentó Barros.
La situación cambió de escala, según el persecutor, cuando comenzaron a conocerse los montos que el Tren de Aragua habría movido fuera de Chile mediante operaciones financieras.
Frente a ese escenario, el fiscal fue directo al describir el impacto que le provocaron las cifras detectadas.
“Yo cuando veo las cifras de dinero ahora, que me dejaron bien trastornado, debo decir que esta cosa no va a cambiar”, expresó.
Las cifras que encendieron las alarmas
Barros planteó que el problema no se limita únicamente a detener a quienes ejecutan delitos en terreno, sino también a comprender la dimensión económica que sostiene a la organización.
“Y no va a cambiar porque, imagínese que usted está en Venezuela o en otro paraíso y le están llegando 78 mil millones de pesos, por ejemplo, de Chile ¿Cuánto le llega de Colombia? ¿Cuánto le llegará de Perú? ¿Cuánto le llegará de Bolivia?”, explicó.
A juicio del fiscal, esos montos muestran que la persecución penal debe apuntar también al soporte financiero del grupo criminal.
“Entonces, estamos hablando de cifras de dinero que son demasiado grandes para pensar que nosotros solo metiendo personas a la cárcel, que estamos atacando, de hecho, el eslabón que está en la primera línea, abajo, vamos a lograr desarticular el Tren de Aragua”, agregó.
Fiscalía apunta a la estructura financiera de la banda
El persecutor sostuvo que las últimas indagatorias permitieron acercarse a lo que definió como la “columna vertebral” del sistema financiero del Tren de Aragua.
En ese punto, explicó que allí confluirían ganancias vinculadas a distintos delitos, entre ellos explotación sexual, secuestros, extorsiones, robos y estafas telefónicas.
Aunque el diagnóstico fue crudo, Barros recalcó que la persecución penal avanza en la dirección correcta, especialmente al intentar golpear no solo a los ejecutores directos, sino también al flujo de dinero que permite sostener la operación de la banda.
De esta manera, el análisis del fiscal Héctor Barros dejó en evidencia uno de los mayores desafíos para las autoridades: enfrentar al Tren de Aragua no solo desde las detenciones, sino también desde su capacidad económica y transnacional.

