Mónica Rincón criticó la propuesta de suspender la Ley Karin por cinco años: “En los derechos no puede haber suspensiones”.
La periodista de CNN Chile se tomó un “minuto de confianza” en Tolerancia Cero para analizar con dureza la iniciativa parlamentaria que propone dejar sin efecto por cinco años la normativa contra el acoso laboral.
En qué consiste la propuesta
El proyecto, impulsado por integrantes del Partido Nacional Libertario junto a un diputado republicano y un independiente de la bancada de RN, plantea suspender la aplicación de la Ley N.º 21.643 durante cinco años, volviendo a regir las disposiciones anteriores a su entrada en vigor.
La iniciativa se presentó en medio de la discusión por los ajustes que el Ejecutivo evalúa para mejorar el funcionamiento de la ley, y establece que las denuncias e investigaciones ya en curso continuarían su tramitación.
El recordado inicio de su editorial
Rincón comenzó su análisis poniendo rostro al origen de la normativa: “Karin Salgado. ¿Les dice algo su nombre? En 2019 se suicidó por el acoso que sufría en el hospital donde era técnica en enfermería”.
“Hoy tendría 47 años… En su honor se bautizó la Ley Karin, que busca combatir el acoso de todo tipo y la violencia en el trabajo”, añadió, antes de enmarcar la situación actual: “Hoy parlamentarios proponen suspenderla por cinco años porque dicen que tiene colapsada a la Dirección del Trabajo y por otros problemas en su implementación”.
“Las leyes no se suspenden, se derogan”
La comunicadora reconoció que existen aspectos por mejorar: “Sería absurdo negarse a mejorarla, partiendo por educar en sus objetivos y en cuándo se debe recurrir a esta normativa. Pero aquí la primera solución debería ser pensar en suspender la ley y que no haya antes preocupación por mejorar los ambientes laborales”.
Sin embargo, fue categórica respecto a la vía elegida: “¿es aceptable la propuesta? No, las leyes no se suspenden, se derogan. Y si pretendieran que vía reglamento se puedan suspender los efectos de una ley, sería sumamente peligroso. Sería como que el Ejecutivo pueda torcerle la mano al Parlamento vía un acto administrativo, todo muy monárquico o dictatorial”.
Las preguntas que dejó sobre la mesa
Rincón enumeró los riesgos que, a su juicio, traería una suspensión: “Denle más funcionarios, eleven los requisitos de admisibilidad de denuncias, pero ¿suspender? ¿Qué haría una víctima de acoso? ¿Callarse?”.
Y ejemplificó el precedente que se abriría: “¿Y qué pasaría si se colapsan los tribunales de familia? ¿Van a pedir que suspendan la Ley Papito Corazón? O si los jueces de policía local no dan abasto con las infracciones, ¿suspendamos la Ley de Tránsito?”.
Con ironía, agregó: “Mejor suspendamos el derecho a presentar proyectos entonces. Hay tantos que tienen colapsado al Congreso, y como algunos presentan sandeces como la ley para prohibir saleros en restaurantes o la venta de aerosoles para eliminar los rayados, que nadie presente más”.
Su conclusión final
Para cerrar, la periodista puso el foco en lo esencial: “lo más triste es que no se repare en que se pone en riesgo la cautela del derecho a trabajar en un lugar seguro, que es lo que busca una ley que, con todos sus defectos, ha sido un avance”.
Y sentenció: “En los derechos, no puede haber suspensiones”.

