Excarabinero rompe el silencio tras ser dado de baja en Illapel: denuncia golpiza, robo de dinero y montaje en su detención.
Una grave acusación remece a las filas policiales luego de que un exfuncionario de Carabineros de Chile decidiera romper el silencio para denunciar una serie de presuntas anomalías, agresiones corporales y la sustracción de especies personales en el marco de una fiscalización ocurrida el pasado 12 de julio de 2026 en la comuna de Illapel, episodio que derivó en su inmediata desvinculación administrativa.
Una fiscalización vehicular que terminó en detención y golpes
El exuniformado, quien se encontraba haciendo uso de su día libre debidamente tramitado, relató que el incidente ocurrió cerca de las 08:20 horas en las cercanías de un recinto de camping, momento en que compartía con amistades al interior de una camioneta estacionada y apagada.
Al lugar arribó una patrulla para realizar un control preventivo. Pese a que los papeles del móvil estaban en regla, el teniente a cargo intentó cursar una infracción por no porte de cinturón de seguridad. Ante esto, el afectado intervino para aclarar que la sanción era improcedente por estar detenidos, recibiendo una tajante respuesta del oficial: “Cállate, vo no te metai”.
Frente a esta situación, el funcionario descendió para grabar el procedimiento con su teléfono móvil, instante en que fue arrestado bajo el cargo de presunta ocultación de identidad, imputación que desmiente categóricamente.
“Esa acusación no se condice con lo que ocurrió, y los videos que logré recuperar muestran el momento en que me identifico ante los funcionarios”, remarcó el denunciante, precisando que solo evitó detallar su dotación específica por temor a represalias internas. Asimismo, acusó haber recibido un impacto en la cabeza y una maniobra de asfixia o reducción en el cuello durante la aprehensión.
Versión de supuesta autolesión y pérdida de especies
El calvario del exefectivo continuó en el trayecto hacia el centro asistencial local. Según su testimonio, mientras permanecía maniatado en el calabozo móvil, los uniformados reportaron por frecuencia radial a la Central de Comunicaciones (CENCO) que él se encontraba provocándose daño a sí mismo de forma deliberada.
“Yo no me provoqué esas lesiones”, enfatizó con firmeza, solicitando el peritaje de los audios de la central y las fichas clínicas de urgencia. A la par, cuestionó que los uniformados no portaran cámaras corporales de servicio para registrar el operativo.
Archivos borrados y dinero desaparecido
El denunciante expuso que, mientras su celular permaneció incautado bajo custodia, los registros en video fueron borrados de la galería principal, aunque logró rescatarlos desde la papelera de reciclaje. A ello sumó la desaparición de un reloj Casio y la suma de $127.000 en efectivo que portaba entre sus pertenencias.
Respecto al sumario administrativo que selló su baja, acusó una sanción arbitraria y apresurada en la que no se le permitió aportar sus pruebas audiovisuales ni prestar declaración con las debidas garantías procesales.
Pese a la amarga experiencia, el exfuncionario aclaró que su reclamo no persigue enlodar la imagen institucional, sino individualizar las responsabilidades: “No busco venganza. No busco odio. Busco algo mucho más sencillo: que se investigue. Que se revise la evidencia. Y que se haga justicia”.

