“Pónganme a mí”: Pamela Jiles se ofreció como ministra de Seguridad y llamó “analfabeto” a reconocido ministro
Pamela Jiles cargó contra Martín Arrau por la reforma de seguridad y se ofreció para su cargo: los dichos que encendieron el debate esta semana
La diputada Pamela Jiles (PDG) elevó el tono del debate por la reforma constitucional de seguridad del Gobierno: en entrevista con Cadena Nacional de Vía X, acusó al ministro Martín Arrau de ser “un completo analfabeto” en la materia, calificó la iniciativa como un eventual “golpe de Estado blando” y hasta se ofreció para asumir la cartera.
“Yo creo tener autoridad para señalar que ha quedado bastante al descubierto que el ministro Arrau es un analfabeto en materias de seguridad, un completo analfabeto“, afirmó la parlamentaria, quien recomendó al secretario de Estado relacionarse “con más respeto con al menos los organismos del Estado que sí conocen de materias de seguridad”.
“Un golpe de Estado blando”: la crítica al corazón de la reforma
Jiles apuntó directo contra el eje de la propuesta ingresada por el Ejecutivo al Senado: “Entienda que lo principal de lo negativo de la propuesta que ellos han hecho es que es un ‘golpe de Estado blando’“, declaró, argumentando que las medidas buscadas podrían concretarse con la legislación vigente: “Es algo que se puede hacer perfectamente con la legislación que ya tenemos. Por eso le digo que muestra una ignorancia respecto de la materia que se quiere solucionar”.
La reforma —parte de la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT) anunciada por el Presidente José Antonio Kast el 5 de agosto— crea un nuevo Estado de Excepción de Seguridad Pública, que podría durar hasta 120 días prorrogables y facultaría al Mandatario a suspender o restringir la libertad personal, de locomoción y de reunión, además de interceptar comunicaciones. El paquete incluye también un registro de organizaciones criminales y el retiro de prestaciones sociales a condenados por crimen organizado.
Jiles no está sola: hasta el oficialismo cuestionó la reforma

Las críticas de la diputada son las más filosas, pero distan de ser las únicas. Esta misma semana, el exministro del Interior Álvaro Elizalde calificó la iniciativa como “una amenaza para lo que entendemos por democracia” y “redundante”, mientras que desde el propio oficialismo el alcalde de Providencia, Jaime Bellolio (UDI), llegó a comparar el escenario con los inicios del régimen de Hugo Chávez, advirtiendo una posible deriva autoritaria.
También el senador Andrés Longton (RN) reconoció “falta de rigurosidad técnica de algunos equipos” y “exceso de juventud e inexperiencia”, y el presidente de la Comisión de Constitución del Senado, Pedro Araya (PPD), calificó el trabajo de “poco serio”.
Ante la avalancha, el propio Arrau asumió este martes la responsabilidad del texto: “Yo firmé y me hago responsable de todas las críticas”, declaró, comprometiendo ajustes a los puntos más cuestionados, como los plazos del nuevo estado de excepción y la facultad de interceptar comunicaciones. “¿Cuál es la amenaza a la democracia acá? Todo lo que hemos propuesto tiene control del Congreso… Hay que bajar un poco las revoluciones”, respondió a sus detractores.
“Pónganme a mí en el Ministerio de Seguridad”
En el punto más performático de la entrevista, Jiles se ofreció directamente para el cargo: “Si ellos tienen problemas, el ministro Arrau no sabe cómo, pónganme a mí en el Ministerio de Seguridad, se lo soluciono en 10 minutos“, lanzó con ironía.
Consultada sobre si aceptaría el puesto en caso de ser convocada por el Presidente Kast, respondió afirmativamente —”Evidente, le soluciono el problema”—, aunque matizó de inmediato: “Tengo la impresión de que no me van a llamar”.
“Lo que yo le planteo es algo mucho más simple. Si su personal no tiene competencia, no sabe cómo hacerlo… bueno, yo sé cómo hacerlo. Y es bastante sencillo”, concluyó la diputada del PDG.
La reforma constitucional de seguridad comenzó su tramitación en el Senado esta semana, en medio de una ofensiva comunicacional del Gobierno que incluyó operativos policiales televisados y el traslado masivo de reos de alta peligrosidad a una cárcel de Talca.