El dron fabricado en Chile por Inacap y Enaer hará su primer vuelo el lunes 21 en Renca: conoce el proyecto Drones para Chile.
Chile dará un paso concreto en su apuesta por la autonomía tecnológica. El lunes 21 de septiembre, sobre el campus de Inacap en la comuna de Renca, región Metropolitana, realizará su primera prueba de vuelo un dron VTOL fabricado completamente en el país, capaz de despegar y aterrizar verticalmente y luego volar como un avión.
El prototipo —que aún no tiene nombre y puede transportar una carga de nueve kilos— fue diseñado y construido durante diez meses por Inacap y la Empresa Nacional de Aeronáutica (Enaer), en el marco del proyecto Drones para Chile.
¿Qué es el proyecto Drones para Chile?
La iniciativa fue lanzada el 28 de noviembre de 2025 en esa misma sede de Renca, impulsada por el Ministerio de Defensa, la Fundación Encuentros del Futuro, Congreso Futuro, el Senado y el mundo académico. Su meta es ambiciosa: fabricar 112 drones en 18 meses y sentar las bases de una industria nacional de vehículos no tripulados.
El objetivo de fondo es reducir una dependencia crítica: cerca del 98% de los drones que operan en Chile provienen de China, según cifras del propio proyecto. La apuesta comenzó a tomar forma con una directiva del Ministerio de Defensa emitida durante el gobierno anterior, que definió cómo adquirir, modificar y fabricar vehículos no tripulados bajo el esquema de “triple hélice”: cooperación entre el Estado, la industria militar y las instituciones académicas.
La estrategia mantiene continuidad en la actual administración: el 2 de septiembre pasado, el ministro de Defensa, Fernando Barros, y el subsecretario Rodrigo Álvarez expusieron ante la Comisión de Defensa del Senado el programa de inversiones en capacidades estratégicas, donde los sistemas no tripulados figuran entre las prioridades.
Para el exsubsecretario de Defensa Ricardo Montero, el desarrollo de drones “debe ser una prioridad para el Estado”, y resulta fundamental asegurar su financiamiento, incluyendo sistemas capaces de detectar y neutralizar aparatos hostiles.
Las tres ramas ya trabajan en prototipos propios
Cada rama de las Fuerzas Armadas ha dado pasos concretos. La Armada fue la primera en exhibir resultados con el VTOL EV350, desarrollado por su Dirección de Programas, Investigación y Desarrollo (Diprida) junto a la empresa chilena RoboMotic: tiene dos motores a combustión, 12 horas de autonomía, alcanza los 70 km/h y ya registra cerca de un centenar de unidades comprometidas. La institución también desarrolla el Yagán, una embarcación no tripulada de seis metros, y un vehículo subacuático operado remotamente (ROV) junto a Inacap.
El Ejército, en tanto, presentó en Fidae 2026 un prototipo UGV 6×6, un vehículo terrestre no tripulado multipropósito desarrollado desde cero por Famae junto a empresas nacionales, además de sistemas propios para detectar y neutralizar drones.
La Fuerza Aérea, por su parte, envió oficiales como investigadores visitantes al Royal United Services Institute (RUSI) de Londres, para estudiar las lecciones tecnológicas de conflictos recientes como la guerra en Ucrania, e impulsa su Proyecto UAV Nacional en alianza con Enaer, empresa con la que firmó un convenio en abril pasado para fabricar plataformas con componentes nacionales.
El viraje es significativo: desde 2011, Chile opera drones israelíes Hermes 900 en la vigilancia de la frontera norte, controlados desde la Base Los Cóndores en Iquique. La nueva estrategia busca pasar de esa condición de comprador a tener autonomía tecnológica propia, en un escenario mundial donde los drones se han vuelto protagonistas de los conflictos armados con costos muy inferiores a los sistemas tradicionales, y en una región donde Colombia, Brasil y Argentina ya avanzan en fabricación local.
“Chile, en general, ha sido un observador del desarrollo extranjero de tecnologías críticas en circunstancias en que tenemos toda la capacidad para poder desarrollarlas nosotros mismos”, afirmó el rector de Inacap, Lucas Palacios, a días del vuelo de prueba en Renca.

