Gobierno confirma la lamentable cifra de fallecidos por incendios forestales y señala a Penco como la zona más devastada

Desde el Gobierno recalcaron que el balance aún es preliminar y podría modificarse a medida que avancen las evaluaciones en terreno

La emergencia por incendios forestales y estructurales que afecta al sur del país sigue cobrando vidas. Este domingo, el ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, confirmó que hasta ahora se registran 16 personas fallecidas producto de los siniestros que golpean con fuerza a las regiones de Biobío y Ñuble.

Según el balance oficial, 15 de las víctimas fatales corresponden al Biobío, mientras que una persona perdió la vida en Ñuble, en medio de una catástrofe marcada por la rápida propagación del fuego y las difíciles condiciones para el trabajo de los equipos de emergencia.

Penco, el epicentro del desastre

De acuerdo con lo informado por la autoridad, la comuna de Penco se ha transformado en la zona más golpeada por la emergencia. Allí, el avance de las llamas fue devastador, arrasando sectores completos y dejando poblaciones enteras reducidas a escombros.

El escenario en Penco ha sido descrito como uno de los más críticos del país, con viviendas destruidas, evacuaciones masivas y una profunda afectación a la comunidad.

Fuego sin control y condiciones extremas

El ministro Cordero entregó estas cifras en el marco de un monitoreo permanente de la situación, en un contexto donde los incendios han avanzado con gran velocidad debido a condiciones climáticas adversas, como altas temperaturas y fuertes vientos.

Estas variables han dificultado las labores de contención y extinción, obligando a reforzar el despliegue de recursos, personal especializado y medidas de seguridad en las zonas más amenazadas.

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Emergencia sigue en desarrollo

Desde el Gobierno recalcaron que el balance aún es preliminar y podría modificarse a medida que avancen las evaluaciones en terreno. La prioridad, indicaron, sigue siendo proteger la vida de las personas, apoyar a los damnificados y contener el avance del fuego.

Mientras continúan las labores de emergencia, el sur del país enfrenta una de las tragedias más graves de los últimos años, con comunidades enteras marcadas por la pérdida y la incertidumbre frente a una catástrofe que todavía no da tregua.