Martín, el niño que salvó a su madre y hermanas en el incendio de Penco, sigue grave pero estable en la UCI. Su historia conmueve a Chile.
La historia de Martín, el niño de 10 años que se convirtió en símbolo de valentía durante los incendios en Penco, sigue estremeciendo al país. Su determinación fue clave para que su madre y sus hermanas mellizas lograran escapar de las llamas, aunque ese acto heroico tuvo un alto costo para su salud.
Hoy, el pequeño permanece bajo estrictos cuidados médicos, mientras su familia y todo Chile siguen atentos a su evolución.
El estado de salud tras el rescate
Tras ser rescatados por Bomberos, Martín y su madre fueron derivados al Hospital Regional de Concepción, donde ambos permanecen internados.
Según el último reporte médico, el niño presenta quemaduras en cerca del 46% de su cuerpo, principalmente en brazos y piernas. Actualmente se encuentra conectado a ventilación mecánica y hospitalizado en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP). Su condición es grave, aunque fuera de riesgo vital, de acuerdo con información difundida por TVN.
Su madre, en tanto, tiene alrededor de un 30% de su cuerpo con quemaduras y sigue bajo observación médica. De las hermanas mellizas, una continúa hospitalizada y la otra ya fue dada de alta.
El momento más crítico del incendio
La familia quedó atrapada cuando el fuego avanzó sin control. En medio del caos, la madre logró entregar a las mellizas a Bomberos, mientras Martín se quedó a su lado para ayudarla a huir.
Eduardo Monsálvez, superintendente de Bomberos de Coronel, relató en Mucho Gusto un detalle que refleja la entereza del niño:
“Cuando la mamá nos entregó a los bebés, yo lo primero que hice fue pedirle un polerón o algo para poner encima y su hermano (Martín) sacó algo de su mochila. Le dije, ‘mira, si la bebé saca su cabeza, tú ponle el polerón encima'”.
El aliento que marcó la diferencia
El padre de Martín recordó uno de los momentos más duros de la huida. Según contó, hubo un instante en que el niño quedó solo con su madre, cuando ella ya no podía seguir avanzando.
“Mi hijo le decía: ‘Mamita, párate y sigamos corriendo, sigamos corriendo’, y ella como que no podía más, estaba arrodillada. Entonces, mi hijo le daba el aliento y ella se paraba y seguía corriendo nuevamente”, relató.
El superintendente Monsálvez resumió así el impacto de ese gesto:
“Fue un valiente, fue un héroe, gracias a él su mamá pudo salir y hoy día estamos hablando de que todos se encuentran bien, gracias a Dios”.
Un país pendiente de su recuperación
Mientras Martín sigue luchando por sanar, su historia se transformó en un potente recordatorio de coraje y amor familiar en medio de la tragedia. Su recuperación es hoy la esperanza compartida por una comunidad entera.

