El grave caso ocurrido en la cárcel de La Serena derivó en una investigación penal y en la salida del director del recinto penitenciario.
El estremecedor hecho ocurrido al interior del Complejo Penitenciario de La Serena sigue generando impacto y múltiples cuestionamientos. Lo sucedido no solo dejó a un interno fallecido, sino que además abrió un profundo debate sobre los protocolos de seguridad y control dentro del recinto, derivando incluso en consecuencias administrativas.
La investigación continúa avanzando mientras se revisan eventuales fallas en el funcionamiento del establecimiento.
El hallazgo que encendió las alertas
El caso quedó al descubierto la mañana del 8 de febrero, cerca de las 09:00 horas, luego de una alerta radial que advertía una situación crítica al interior de una celda. Al ingresar, un funcionario encontró a Felipe Sebastián Sepúlveda Ramos (26), condenado por robo con violencia, tendido en el suelo y sin signos vitales.
En el mismo espacio se encontraba Manuel Ignacio Fuentes Martínez (21), también condenado por delitos violentos. Según el relato de un gendarme que participó del procedimiento, al abrir la puerta el imputado habría reconocido de inmediato lo ocurrido con una frase que marcó el inicio de la investigación: “Jefe, lo maté”.
La versión entregada por el imputado
Tras ser retirado de la celda, Fuentes Martínez entregó su declaración, señalando que el ataque se produjo durante la noche. De acuerdo con su testimonio, sostuvo: “En horas de la noche, este interno se abalanza sobre mí con un arma blanca. Yo igual tenía una y lo agredí primero antes de que él me agrediera, esquivando la puñalada“.
Luego agregó detalles sobre el desenlace: “La puñalada se la pegué en el cuello y empezó a convulsionar. Ahí le empecé a tomar los signos en el cuello y el corazón y noté que estaba muerto (…) Solo voy a decir que fue en mi defensa”.
A las 09:35 horas, personal de salud confirmó oficialmente el fallecimiento del interno.
Diligencias y un antecedente que agravó el caso
Tras constatarse la muerte, la Fiscalía ordenó la concurrencia de la Policía de Investigaciones de Chile, a través de la Brigada de Homicidios, junto al Equipo contra el Crimen Organizado y Homicidios (ECOH) y el Servicio Médico Legal. El cuerpo fue retirado cerca de las 16:40 horas, luego de extensos peritajes.
Con el avance de las diligencias, trascendió un antecedente aún más grave. En su testimonio, el imputado afirmó: “Comencé a desesperarme por lo que había hecho y comencé a comer parte de su cuerpo”.
Más tarde agregó: “Le quité un ojo y me lo comí, al igual que un pedazo de su mano y el cuello, donde le pegué la puñalada. Luego de eso me comí una oreja. Al pasar el rato lo tapé y me dormí a su lado. En la mañana, el funcionario, al habilitar la celda, se dio cuenta de lo que había hecho”.
La reconstrucción exacta de los hechos se ha visto dificultada debido a que la celda no contaba con registro audiovisual.
Un historial que genera cuestionamientos
Fuentes Martínez acumulaba al menos seis faltas graves previas, entre ellas porte y fabricación de armas blancas, agresiones a otros internos, riñas con armas e ingreso de elementos prohibidos. En noviembre de 2025 había sido sancionado con 30 días sin visitas y registraba una evaluación de “pésima conducta”.
Pese a ese historial, compartía celda con la víctima en un módulo terapéutico. Ambos, además, tenían traslados pendientes: el 4 de febrero se había dispuesto el traslado de Fuentes Martínez a Rancagua y la derivación de Sepúlveda a Antofagasta, medidas que nunca se concretaron.
Consecuencias administrativas y salida del director
La celda 20, donde ocurrió el hecho, quedó sellada para nuevas pericias. En paralelo, el sistema penitenciario regional quedó bajo revisión, lo que derivó en la salida del director del recinto.
La decisión fue confirmada por el director nacional de Gendarmería de Chile, Rubén Pérez, quien explicó que la medida respondió a una “falta de control en labores básicas y sensibles del régimen interno del establecimiento”.

