Duro revés para Nicolás Zepeda: investigador destapa dos escalofriantes hipótesis sobre los restos de Narumi Kurosaki

Nuevos antecedentes surgen en juicio contra Nicolás Zepeda, revelando detalles de la búsqueda y su actividad digital.

Nicolás Zepeda

El tercer juicio contra Nicolás Zepeda sigue avanzando en Francia y ha sumado nuevos antecedentes que reavivan el misterio en torno a la desaparición de Narumi Kurosaki. Durante la segunda jornada, un alto funcionario policial expuso datos que apuntan tanto a las labores de rastreo como al comportamiento digital del acusado.

La declaración se centró en los esfuerzos realizados para ubicar el cuerpo de la joven japonesa, así como en los movimientos que Zepeda habría realizado tras su desaparición, lo que abre nuevas aristas en el caso.

Búsqueda sin resultados: rastreo en zonas clave

Christophe Touris, comandante de la policía francesa que lideró la búsqueda del cuerpo, explicó ante el tribunal cómo se desarrollaron los operativos en terreno. Apoyado con material visual, detalló los sectores donde se concentraron los esfuerzos.

“Las investigaciones en esta zona están vinculadas a los registros telefónicos, concretamente a la ubicación del coche alquilado por Nicolás Zepeda y a la de su teléfono móvil”, señaló.

Las diligencias incluyeron el uso de perros especializados en detección de cadáveres, con foco principal en el bosque de Chaux. Además, se inspeccionaron cursos de agua y se desplegó un helicóptero para detectar posibles señales de fuego.

“Realizamos búsquedas con perros rastreadores de cadáveres, sobre todo en el bosque de Chaux, y también registramos fuentes de agua. Asimismo, utilizamos un helicóptero para localizar posibles focos de incendio, ya que sospechábamos que Nicolas Zepeda podría haber prendido fuego a la maleta desaparecida o al cuerpo de Narumi”, explicó.

Geolocalización redujo el área de búsqueda

Con el paso de los meses, la investigación incorporó datos más precisos entregados por la empresa telefónica SFR, lo que permitió acotar el área de interés a unos 50 kilómetros cuadrados.

A pesar de este avance, el operativo no logró encontrar rastros concretos. El comandante planteó posibles escenarios que explicarían la ausencia de evidencia.

¿Qué pasó con Narumi? Las hipótesis de la policía

Touris indicó que el entorno natural podría haber influido en la desaparición de cualquier rastro físico.

“Si el cuerpo fue abandonado en una zona boscosa o en un campo, la naturaleza podría haber hecho su trabajo y los animales podrían haber dispersado los huesos. La otra hipótesis es que el cuerpo pudo haber sido llevado a Doubs (cercana a la frontera con Suiza)”, sostuvo.

Asimismo, explicó que las características de un cuerpo sin vida dificultan su detección con el paso del tiempo.

“una persona viva deja tras de sí moléculas corporales que se dispersan en el aire tras un tiempo”, indicó, aclarando que ese fenómeno no ocurre de la misma forma en cuerpos inertes.

El oficial también recordó que las labores de búsqueda comenzaron tardíamente.

“las investigaciones se llevaron a cabo mucho después de los hechos”, precisó, haciendo referencia a que la denuncia por desaparición no fue inmediata.

Actividad digital: acceso reiterado a cuentas personales

Durante su exposición, el investigador también entregó antecedentes sobre el comportamiento digital de Zepeda tras la desaparición de Narumi, destacando accesos reiterados a sus redes sociales.

“El chileno accedió a la cuenta de Narumi 57 veces, utilizando su nombre de usuario y contraseña, incluyendo 41 veces después de su partida a Francia. Se trata de actos probados de intrusión en la vida privada de Narumi. Simplemente la espió”, afirmó.

Uso de traductor y seguimiento a cercanos

El comandante agregó que Zepeda revisó mensajes en reiteradas ocasiones, incluso utilizando herramientas de traducción.

“Nicolás Zepeda leyó los mensajes de Facebook 157 veces, utilizando un traductor para comprenderlos. También visitó la página de Facebook de Arthur del Piccolo (el pololo francés de Narumi ) 128 veces”, detalló.

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Finalmente, enfatizó la solidez de los registros recopilados durante la investigación.

“¡Todo está registrado y con fecha y hora! No hay lugar a dudas. La policía japonesa hizo bien su trabajo”, concluyó.