Acorralado por el juez: El escalofriante detalle que Nicolás Zepeda ocultó por años y destapa lo que nadie sabía de su encuentro con Narumi
Nicolás Zepeda enfrenta nuevas preguntas en su juicio en Francia, donde surgen contradicciones clave en su relato ante el juez.
Un momento clave se vivió en el tercer juicio contra Nicolás Zepeda en Francia, donde el magistrado a cargo decidió interrogarlo directamente, confrontándolo con antecedentes reunidos durante la investigación por la desaparición y presunto asesinato de Narumi Kurosaki.
Durante la tercera jornada del proceso, el intercambio entre el juez y el acusado dejó en evidencia inconsistencias en su relato, reabriendo interrogantes sobre su versión de los hechos.
El viaje a Francia bajo la lupa
Uno de los primeros puntos abordados por el tribunal fue el motivo que llevó a Zepeda a trasladarse hasta Francia, tema que ha sido objeto de debate desde el inicio del caso.
El reconocimiento ante el juez
Ante la consulta del magistrado Eric Chalbos, el chileno explicó que “Vine a Francia para encontrar a Narumi, para encontrar respuestas tras nuestra ruptura. Todo seguía en mi mente; necesitaba esas respuestas”.
El juez insistió en precisar su declaración, preguntándole directamente si reconocía haber viajado con el objetivo de verla. Frente a ello, Zepeda respondió: “Sí, vine a ver a Narumi, para intentarlo de todos modos…”.
Sin embargo, la autoridad judicial lo interrumpió para recordarle sus versiones previas: “¡No siempre dijo eso!”, evidenciando contradicciones en su testimonio.
Las compras que generan sospechas
Otro de los puntos que concentró la atención fue la adquisición de distintos elementos en un supermercado de Dijon, considerados relevantes por la investigación.
La explicación del acusado
Zepeda detalló que “Tenía una mancha de suciedad en el coche, así que fui a Carrefour a buscar un limpiador sencillo. Mientras lo buscaba, al llegar a la caja, vi este bidón al final del pasillo. Recordé que a veces me quedo sin gasolina. Lo compré por si acaso necesitaba repostar”.
El juez cuestionó la lógica de la compra, señalando que habría sido más práctico adquirir un recipiente vacío para cargar combustible, además de preguntar por el destino del bidón.
Ante esto, el acusado afirmó: “Acabó en la basura del hotel donde me alojaba antes de devolver el coche”.
Respecto a las cerillas, también adquiridas en el mismo lugar, explicó que “Vi estas cerillas dispuestas en mosaico. Me parecieron bonitas, un pequeño guiño a mi viaje. Era algo barato”.
Su presencia en el campus la noche clave
El magistrado avanzó en la cronología y abordó los movimientos de Zepeda en el campus de Besançon, donde se encontraba la joven japonesa, apuntó La Cuarta.
El ingreso al edificio
El acusado relató que “Pensé en llamar a su puerta. Me di cuenta de que no podía entrar al edificio porque había seguridad”, aunque luego reconoció que logró acceder siguiendo a un residente.
En su relato, añadió que “Subí al primer piso para llamar a su puerta. Me di cuenta de que mi esfuerzo había sido en vano. En ese momento, entré en la cocina porque era la única puerta abierta. Por la ventana, creí ver a Narumi regresar al edificio con una chica. Fue entonces cuando entré en pánico porque no estaba sola. Intenté salir del edificio por otro lado”.
Este punto fue especialmente relevante, ya que —según la parte querellante— sería la primera vez que entrega esta versión en el juicio.
El encuentro con un testigo y nuevas aclaraciones
Durante su permanencia en el lugar, Zepeda también reconoció un cruce con otra persona, situación que había negado anteriormente.
En ese contexto, explicó que “Me crucé con alguien durante 10 o 15 segundos; no lo recuerdo porque fue muy rápido. Debo aclarar que esa persona era Rachel Roberts; lo entendí después del juicio. Vi una señal de salida de emergencia y salí por ahí”.
El reencuentro con Narumi Kurosaki
Finalmente, el acusado abordó el momento en que, según su versión, volvió a encontrarse con Narumi el 4 de diciembre de 2016 en el estacionamiento del campus.
Un relato que ha cambiado con el tiempo
Sobre ese episodio, Zepeda relató que “Ella estaba llorando, me sorprendió un poco. Rápidamente me di cuenta de que ambos estábamos felices de vernos. Pude ver que estaba avergonzada, así que la invité a sentarse en el auto; hacía un poco de frío. Charlamos un poco”.
Ante la falta de claridad en cómo se produjo el encuentro, el juez lo interpeló nuevamente. El acusado respondió: “Salía del auto de vez en cuando para estirar las piernas y buscar un lugar para lavarme los dientes… No sé cómo pudo haberme visto”.
Un juicio marcado por contradicciones
El desarrollo de esta jornada dejó en evidencia inconsistencias en el relato de Nicolás Zepeda, lo que mantiene el caso en un escenario de alta tensión judicial.
El proceso continúa en Francia, mientras las autoridades buscan esclarecer lo ocurrido con Narumi Kurosaki y determinar las responsabilidades en uno de los casos más impactantes de los últimos años.