Dramático cierre de juicio contra Nicolás Zepeda en Lyon. La madre de Narumi Kurosaki se desplomó en la sala ante la última declaración.
El entorno del Tribunal de Apelación de Lyon se transformó este jueves en el epicentro de una tensión internacional sin precedentes. Como ha sido la tónica durante las ocho jornadas de este tercer proceso, Taeko Kurosaki hizo su ingreso al recinto acompañada por sus hijas menores, Kurumi y Honami. La familia de la joven japonesa, cuyo rastro se perdió en diciembre de 2016 tras un encuentro con el chileno Nicolás Zepeda, enfrenta las horas definitivas de un caso que ha conmocionado a tres continentes.
Tensión en Lyon: El colapso emocional de la familia Kurosaki en la recta final
La jornada final del juicio estuvo marcada por una atmósfera de alta sensibilidad. El tribunal dispuso de estrictas medidas de seguridad y un despliegue de 85 acreditaciones para la prensa internacional, manteniendo la prohibición absoluta de registrar imágenes o audios del interior de la sala. Según relató el medio francés L’est Republicain, la familia de la víctima ocupó su lugar habitual en la primera fila, pero esta vez el estoicismo que las caracteriza se vio quebrado por el dolor.
Antes de que se reanudaran los procedimientos formales, la emoción desbordó a las hermanas de Narumi. Honami Kurosaki comenzó a sollozar profundamente por motivos que permanecen en la intimidad de su duelo, lo que desencadenó una reacción en cadena en el resto de su familia.
El desplome de Taeko Kurosaki y el retiro de la sala
La situación alcanzó su punto más crítico cuando la madre de la joven desaparecida no pudo contener la angustia. De acuerdo con la descripción del citado medio europeo:
“Entonces, poco a poco, su madre, sentada a su lado, se ve abrumada por la emoción. Su llanto se intensifica, cada vez más. Detrás de su mascarilla quirúrgica, lucha por respirar. Sus dos hijas y su abogado se inclinan para intentar consolarla, pero en vano”.
El estado de Taeko empeoró rápidamente hasta el punto del desvanecimiento físico. Ante la mirada atónita de los presentes, la mujer se desplomó en su asiento, obligando a sus familiares y equipo legal a retirarla del salón de audiencias durante varios minutos para que pudiera recuperar el aliento y recibir asistencia mínima.
El amuleto de Narumi: El último gesto ante el jurado
Una vez que la madre logró reincorporarse y regresar a la sala, debió enfrentar el momento más complejo del día: la última intervención de Nicolás Zepeda ante el jurado. Durante este episodio, los observadores notaron un gesto recurrente y cargado de simbolismo por parte de la ciudadana nipona.
Mientras el acusado insistía en su inocencia, Taeko Kurosaki se mantuvo compungida, refugiándose en un pequeño objeto personal. La mujer acarició sin descanso una bolsita bordada que presiona constantemente contra su pecho, accesorio que, según ha trascendido, resguarda la fotografía de su hija Narumi, cuya ubicación sigue siendo el mayor enigma de este proceso judicial.

