El sorpresivo pacto de Kast y Milei que desató histeria por límites territoriales: La Moneda tuvo que intervenir y contar toda la verdad

Declaración de Kast en Argentina desata críticas por posible impacto territorial y abre debate político en Chile.

Kast

Un documento firmado durante la visita oficial del Presidente José Antonio Kast a Argentina generó controversia en el ámbito político chileno. La declaración, suscrita junto al mandatario trasandino Javier Milei, incluyó un respaldo explícito a las reclamaciones de soberanía de ese país sobre territorios en el Atlántico Sur, lo que encendió alertas en distintos sectores.

El texto indica que Chile “reiteró el respaldo del Gobierno de Chile a los legítimos derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”, lo que rápidamente provocó cuestionamientos por sus eventuales implicancias geopolíticas.

Críticas desde el Congreso por eventual impacto territorial

Uno de los primeros en reaccionar fue el senador Alejandro Kusanovic (Indep-RN), quien manifestó inquietud por la posible superposición de espacios marítimos en el extremo sur del país.

A través de redes sociales, el parlamentario sostuvo: “Presidente Kast: la proyección de los ‘espacios marítimos adyacentes’ de islas del Mar Austral reclamadas por Argentina se superpone con territorio de Magallanes y Antártica chilena, incluyendo zonas al sur del Cabo de Hornos. Magallanes espera una aclaración de comunicado firmado hoy”.

Sus declaraciones instalaron el debate respecto de si el documento podría afectar intereses soberanos de Chile en zonas estratégicas.

Reacción transversal en la política

Las críticas no se limitaron a la oposición. Incluso dentro del oficialismo surgieron voces de preocupación ante el alcance de la declaración.

Desde el Partido Socialista, el diputado Nelson Venegas anunció acciones para exigir explicaciones formales al Ejecutivo, incluyendo la citación del canciller Francisco Pérez Mackenna al Congreso.

El parlamentario fue enfático al señalar: “La firma del comunicado de Kast con Milei pone en riesgo nuestra soberanía en Cabo de Hornos (…) Ser patriota no es tener el pupitre lleno de banderas chilenas. Ser patriota es defender los intereses de Chile”.

Asimismo, agregó una crítica directa a la conducción internacional del gobierno: “Esta gestión se está acostumbrando a poner los intereses de los amigos de otros países por sobre los de Chile”.

Gobierno descarta conflicto y defiende continuidad histórica

Frente al aumento de cuestionamientos, desde el Gobierno se difundió una minuta —según reportó La Tercera— destinada a aclarar el contenido del documento firmado por Kast.

En ese texto, el Ejecutivo descartó errores y subrayó que la postura expresada responde a una política de Estado sostenida por décadas.

“La declaración del Presidente está en línea con todas las declaraciones presidenciales anteriores (…) Se trata de una política de Estado invariable durante más de 35 años”, indicaron.

Argumento histórico y técnico

De acuerdo con lo informado, el respaldo de Chile a la posición argentina sobre estos territorios ha sido reiterado en administraciones anteriores, desde el gobierno de Patricio Aylwin hasta el actual.

En la misma línea, el documento enfatiza que no existiría conflicto territorial entre ambas naciones: “No existe superposición entre los espacios marítimos de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del sur con los espacios marítimos chilenos proyectados por el territorio antártico chileno”.

Canciller responde en el Congreso

El canciller Francisco Pérez Mackenna también abordó la controversia ante el Parlamento, donde reforzó la postura oficial descartando cualquier afectación a la soberanía nacional.

En su intervención, explicó que se revisaron antecedentes cartográficos para despejar dudas: “hoy día en la mañana, de hecho, revisando los mapas y no influyen, no tocan las zonas que corresponden a Chile y están completamente fuera″.

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Con estas declaraciones, el Ejecutivo busca cerrar la polémica, aunque el debate político sigue abierto en torno a los alcances del acuerdo firmado en Argentina.