Nadie lo vio venir: El sorpresivo “salvavidas” de Francisco Vidal al Presidente Kast que descoloca a todo el mundo político
Francisco Vidal baja el perfil a cena de Kast en La Moneda, mientras otras figuras mantienen críticas.
En medio del debate generado por el almuerzo del Presidente José Antonio Kast con excompañeros de universidad en el Palacio de La Moneda, el exministro Francisco Vidal optó por restarle importancia al episodio, desmarcándose de las críticas más duras que han surgido desde distintos sectores.
Sus declaraciones se dieron en el programa “Ahora es cuando” de Radio Infinita, donde abordó el tema junto a otros panelistas.
Vidal relativiza la controversia
Durante la conversación, el periodista Rodrigo Bravo planteó la duda sobre si corresponde realizar actividades privadas en la sede de gobierno, considerando además que el Mandatario reside en el lugar.
Frente a esto, Vidal respondió sin matices: “Mira, ¡qué importa que el Presidente invite a su curso!”, agregando que “Es parte de la vida”.
Recuerdo personal para ejemplificar
El exvocero de Gobierno reforzó su postura recordando una experiencia propia durante su gestión en administraciones anteriores.
En ese contexto, comentó: “yo mismo, cuando no existía ninguna restricción, por ejemplo, cuando me nombró Bachelet 2, y volví a La Moneda, a mi curso de reserva militar lo invité a almorzar; y yo soy el pobre ahí, estaban Pablo Irarrazaval, Andrónico Luksic y Alfredo Moreno, que me reclamaron que el almuerzo era poco elegante”.
Ante la broma del conductor, quien sugirió que sus invitados podrían haber pagado, Vidal respondió entre risas: “Estaría almorzando hasta el día de hoy, con el billete que tienen”.
Críticas a la relevancia del tema
El también historiador consideró que la controversia no amerita mayores análisis ni acciones institucionales.
En esa línea, sostuvo: “no da” para ser revisado por la Contraloría.
Además, enfatizó que existen temas más urgentes en la agenda nacional: “Yo no dedicaría ni cinco segundos frente al problema que tenemos como país, obvio, con un (Donald) Trump completamente desbocado, ahora atacando al Papa”.
Cecilia Pérez también cuestiona la polémica
Otra exvocera de Gobierno, Cecilia Pérez, también abordó el tema, cuestionando la forma en que se ha instalado la discusión.
Al respecto, señaló: “Yo creo que es un escándalo bastante hipócrita, y es súper fome, porque tú, en este caso como parlamentario (Daniel Manouchehri y Daniella Cicardini), tienes el deber de fiscalización; pero cuando empiezas este tipo de fiscalizaciones a transformarlas en escándalos, se empieza a degradar el rol de fiscalización”.
Asimismo, agregó: “Creo que son esas fiscalizaciones que terminar aburriendo”.

El rol de la vocera en la polémica
Otra arista del caso apunta a la ministra vocera, Mara Sedini, quien aseguró que el almuerzo fue financiado con recursos personales del Presidente, pero enfrentó dificultades al ser consultada por detalles como el pago del personal de servicio.
Sobre esto, Vidal planteó que la secretaria de Estado aún está en proceso de adaptación: “Creo que ella tiene que prepararse más”, añadiendo que “Es primera vez que llega al aparato público, entonces seguramente no sabía cómo responder eso”.
No obstante, también advirtió que su respuesta podría haber complicado aún más la situación: “Incluso esa misma respuesta te complica más”, ya que abre nuevas interrogantes.

Debate sobre austeridad
Cecilia Pérez también vinculó la controversia con el discurso de austeridad impulsado por la actual administración.
En ese sentido, sostuvo que “se abre la puerta a hacer un cuestionamiento más bien de la necesidad de este gasto, si es privado o público, frente al discurso”.
Sin embargo, también consideró que las críticas habrían surgido igualmente: “más allá del discurso de la austeridad, ¿se le habría criticado igual? Yo creo que sí”, agregando que existen sectores que buscan cuestionar cualquier acción del Ejecutivo.
Por su parte, Vidal cerró su intervención reafirmando su postura: “A mí me gusta ir en contra en los temas sustantivos”, insistiendo en que la polémica no reviste mayor relevancia frente a otros desafíos del país.