Experto advierte intensas lluvias por El Niño y apunta a la falta de infraestructura como principal riesgo.
Un escenario climático complejo podría enfrentar Chile en los próximos meses, marcado por precipitaciones intensas en cortos períodos de tiempo, asociadas a ríos atmosféricos.
Así lo advirtió el profesor Patricio González Colville, del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (CITRA) de la Universidad de Talca, quien proyecta un evento de El Niño con características relevantes para la zona central.
Proyecciones del fenómeno
De acuerdo con las estimaciones del especialista, existe entre un 80% y 90% de probabilidad de que este evento comience hacia fines de otoño.
Además, explicó que podría iniciar con una intensidad “fuerte” y evolucionar a una categoría “extraordinaria”, extendiéndose incluso hasta la primavera o el verano 2026-2027.
En ese escenario, se anticipan precipitaciones significativas, con acumulaciones que podrían alcanzar entre 40 y 90 milímetros en un lapso de 24 horas.
Riesgo de inundaciones y remociones
El experto advirtió que este tipo de lluvias podría provocar diversos efectos en el territorio.
En ese sentido, señaló: “Esto generaría posibles inundaciones, salidas de cauces de ríos y movimientos en masa en la precordillera o cordillera, normalmente asociadas a lluvias cálidas, con isotermas altas”.
Clasificación científica del fenómeno
González también abordó el uso del término “Godzilla” para describir este evento, indicando que puede generar una percepción exagerada en la población.
Al respecto, explicó: “tiende a crear en la población una sensación de temor y desastre”, precisando que la clasificación oficial de El Niño corresponde a categorías como “débil”, “moderado”, “fuerte” o “extraordinario”.
Estas categorías se basan en el aumento de la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial, sin implicar necesariamente un impacto directo en forma de desastres.
Crítica a la planificación urbana
El académico puso el foco en la vulnerabilidad estructural de las ciudades chilenas, señalando que el principal riesgo no radica en el fenómeno en sí, sino en la falta de preparación.
En esa línea, afirmó: “Ese es el riesgo de la probable llegada de un evento cálido como El Niño, que puede ocasionar impactos negativos urbano-rurales, al margen de su categoría. Los ríos carecen de defensas fluviales para evitar anegamientos en las ciudades cercanas o predios agrícolas. Las comunas que sufren inundaciones, que generan daños a los bienes y enseres de las familias. Esto viene a verificar la deficiente o casi inexistente red de colectores de aguas lluvias comunales, que imposibilita su evacuación en forma rápida y eficiente, cuando las precipitaciones son intensas en corto período de tiempo”.
Desafío frente al cambio climático
Finalmente, el especialista enfatizó la importancia de incorporar estos nuevos patrones climáticos en la planificación territorial.
En ese sentido, sostuvo: “la planificación urbana y rural debe incorporar estos nuevos patrones meteorológicos extremos, en cuanto a pluviometría, que está generando el cambio climático, el cual estaría está influyendo en el comportamiento pluvial que está mostrando El Niño: intensas lluvias en corto plazo, muchas de ellas asociadas a ríos atmosféricos. La naturaleza no crea Godzillas climáticos destructivos; éste es generado al interior de cada ciudad”.
El análisis refuerza la necesidad de avanzar en infraestructura y planificación, en un contexto donde los eventos climáticos extremos podrían volverse cada vez más frecuentes.

