Carmen Gloria Arroyo reveló el motivo personal y familiar que la llevó a cambiar de opinión y dar el sí al matrimonio.
La vida a veces obliga a replantear certezas. Así lo reconoció Carmen Gloria Arroyo, quien abordó por primera vez y con total sinceridad por qué decidió casarse con el chef argentino Bernardo Borgeat, pese a que en el pasado había descartado esa posibilidad.
La actual animadora de Mega será una de las invitadas de este viernes en Podemos Hablar, espacio de Chilevisión, donde compartirá detalles íntimos de esta decisión que marcó un antes y un después en su vida personal.
Un giro marcado por una experiencia límite
Durante la conversación, la abogada recordó que durante años ambos estaban convencidos de no formalizar su relación. Sin embargo, una situación médica cambió por completo esa postura.
“Por la boca muere el pez (…) Pasaron muchas cosas. Bernardo tuvo un tema médico y tuvo una mala reacción a la anestesia y ahí tomamos conciencia de que el no tener una relación formal impedía que yo entrara como familiar más cercano a ver en qué estaba”, relató.
Ese episodio, según explicó, los enfrentó a una realidad que hasta entonces no habían considerado en profundidad.
“Eso nos empezó a penar. Qué pasa si el día de mañana me pasa algo a mí, ¿quién va a venir a tomar una decisión sobre mí? ¿Mi ex?”, agregó, dejando en evidencia el impacto emocional de ese momento.
La propuesta que no salió como estaba planeada
Más allá del trasfondo serio, Arroyo también compartió una anécdota que sacó risas en el estudio. El cocinero tenía en mente una propuesta romántica, pero los nervios le jugaron en contra.
“Él quería hacerlo al amanecer. Empezaron a pasar los días y no se atrevía. Buscaba el lugar, no encontraba el lugar, no le convencía ninguno”, recordó.
Finalmente, una mañana intentó concretar su plan, aunque no todo salió como esperaba.
“Un día en la mañana me dice: ‘Che, ¿acompáñame a ver el amanecer? ́, pero ni ca.., estamos de vacaciones, 6 de la mañana para ver un amanecer si hemos visto como mil amaneceres. ‘No’, le dije, me di vuelta y seguí durmiendo”, relató entre risas.
Una reacción tan espontánea como real
La sorpresa llegó igual. Cuando decidió mirar, se encontró con una escena inesperada.
“Bernardo me dice ́ya’, yo me doy vuelta y le digo ́¿ya qué? ́ y lo veo de rodillas (…) Fueron muchos segundos de silencio y le digo ́¿me estay hueveando?”, cerró, fiel a su estilo directo y sin filtros.
Una historia que mezcla amor, conciencia y decisiones que, aunque no estaban en los planes, terminaron dando paso a un nuevo capítulo en su vida.

