Tristeza total: Los crudos diagnósticos y las duras batallas que Andrés Caniulef enfrentó en silencio

La inesperada muerte de Andrés Caniulef sacude al espectáculo y reabre su historia de lucha marcada por adicciones, VIH y complicadas afecciones médicas.

La partida de Andrés Caniulef generó conmoción en el mundo del espectáculo chileno y en todos quienes siguieron su carrera. El comunicador falleció a los 48 años tras sufrir un paro cardiorrespiratorio mientras compartía con su pareja en Santiago, noticia que remeció al medio televisivo.

Su muerte ocurrió en pleno renacer profesional, una etapa marcada por nuevos desafíos y un fuerte deseo de mantenerse activo frente a las cámaras.

Un regreso a la televisión con nuevos proyectos

Antes de su fallecimiento, Caniulef había retomado su rol en pantalla con el programa No es lo mismo en Tevex, lo que confirmaba su energía, entusiasmo y convicción por seguir en televisión después de años complejos.

Sin embargo, detrás de esta revitalización pública, el periodista arrastraba una larga lista de episodios médicos que él mismo compartió con valentía en diferentes entrevistas.

Depresión e ingreso a rehabilitación por drogas

Uno de los momentos más duros lo enfrentó en 2018, cuando fue internado debido a una fuerte depresión. “Él se quiere sanar. Sintió que necesitaba apoyo profesional”, comentaron cercanos en ese instante.

Al año siguiente, debió ingresar a un centro de rehabilitación en Chicureo, donde permaneció 10 meses en tratamiento por consumo problemático de drogas. Caniulef relató tiempo después: “Estuve consumiendo dos años de manera más crónica, hasta marzo del año pasado cuando me vi incapaz de seguir avanzando. Estaba colapsado y necesitaba ayuda“.

Incluso reconoció: “Consumí varias sustancias. Tras el proceso de depresión que viví, vi a las drogas como remedio, como una forma de escapar de este dolor que sentía. Pero se transformó en un problema peor. Intenté muchas veces dejarlas, estuve en varios tratamientos ambulatorios y de todo tipo, pero nada me había resultado“.

Su proceso no terminó ahí. Tras el alta, debió cumplir un año más de rehabilitación formal y permanecer bajo monitorización de salud mental durante cinco años.

El diagnóstico de VIH que lo marcó profundamente

En 2023, el periodista reveló otro punto crítico de su historia personal: su diagnóstico de VIH positivo, una noticia que recibió mientras trabajaba en Chilevisión.

Yo me enteré cuando estaba trabajando acá, yo trabajaba en el matinal. De hecho, la primera persona que le conté fue a mi jefa de ese entonces porque no pude llegar a trabajar, pues estaba caminando perdido sin saber qué hacer. Fue súper difícil, ese momento fue súper duro, en ese momento yo vi el fin”, confesó en Podemos Hablar.

El comunicador explicó que había llegado al examen médico tras presentar síntomas preocupantes:
Había bajado mucho de peso, me acuerdo que me había hecho una herida en la pierna y esa cosa no cicatrizada (…) también me había dado paperas, una enfermedad que prácticamente no existe en Chile, esa fue la primera razón por la que fui a hacerme un examen”.

Aunque convivió con el virus de forma controlada por ocho años, su salud siguió debilitándose.

Riesgo de septicemia e infección grave en su pierna

En julio de este año, su condición volvió a complicarse gravemente. Caniulef debió ser internado en la UCI tras sufrir un golpe en la rodilla derecha que se transformó en una infección crítica con riesgo de septicemia.

Me pegué en la rodilla derecha, pero no fue nada que se pudiera considerar como relevante. El sábado tenía la rodilla feísima, así que fui al médico y me dieron medicamentos”, relató.

El cuadro se agravó rápidamente y requirió inducirlo a coma debido a un shock séptico. Aunque recibió el tratamiento adecuado, siguió experimentando calambres intensos, vómitos y diarrea.

Su complejo estado de salud se vio nuevamente afectado durante el programa Palabra de Honor, donde se fracturó el tobillo de la misma pierna comprometida.

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Una lucha acompañada por su familia

A pesar de todas las dificultades, Caniulef nunca estuvo solo. Su hermana Marisa —quien fue la vocera de la familia tras su muerte— lo acompañó de cerca durante la recuperación, incluso cuando ella misma enfrentaba un cáncer de mama grado 2.