El streamer “Pollo” Castillo reveló la larga travesía que vivió para convertir su penthouse en el hogar soñado junto a su pareja.
El influencer chileno Benjamín Castillo, mejor conocido como “Pollo” Castillo, abrió las puertas de su renovado penthouse y compartió cómo logró convertir un espacio deteriorado en el departamento soñado. Un proceso que tomó más de un año y que vivió acompañado por su pareja, la odontóloga Piera Montesi.
Un departamento con historia y personalidad propia
Castillo adquirió la propiedad hace más de doce meses con la intención de mudarse y comenzar una nueva etapa junto a Montesi. El penthouse, ubicado a pasos del Metro Manquehue, tiene una superficie de 250 metros cuadrados y desde el primer día sabían que requeriría cambios profundos.
Hallazgos inesperados
El streamer relató que el anterior dueño era el arquitecto responsable del diseño del edificio, quien intervino el espacio sin planos ni permisos, generando sorpresas insólitas. Entre ellas, Castillo recordó un baño que tenía dos puertas, algo que describió como “Era muy raro”.
Remodelar de cero: decisiones y tropiezos
Una vez instalados, la pareja definió que el departamento debía ser completamente reconfigurado para adaptarse a sus necesidades y a sus planes a largo plazo. Soñaban con su propia distribución, sala de estar con televisor gigante, terraza acondicionada y un amplio walking closet.
El primer gran error
El proceso comenzó con un maestro y su hijo, recomendados por terceros. Sin embargo, el entusiasmo duró poco.
“Cometí el error de pagarles por adelantado. Los lunes no llegaban, trabajaban unos días y después desaparecían”, confesó Castillo.
Tras tres meses, habían intervenido solo dos piezas y el avance era mínimo. Para peor, un hermano del streamer —constructor industrial— detectó que el presupuesto era excesivo para el tipo de trabajo contratado.
Cambio de equipo y de ritmo
Entre viajes y frustraciones, Castillo notó que la obra seguía estancada:
“Estuve como dos meses afuera en total. Siempre me iba con la esperanza de que al volver estaría todo listo, pero no, no era así. (Piera) me dijo que les parara los carros, que no podíamos seguir así”, relató.
La pareja decidió terminar el contrato y apostó por una empresa formal, lo que marcó un antes y después: “Llegaba en las tardes y siempre había avances”, celebró.
El desafío de convivir con los vecinos
Aunque las obras comenzaron a fluir, surgió otro obstáculo: la relación con los residentes del edificio. Castillo reconoció que iniciaron la remodelación sin avisar a la comunidad, donde predomina la población mayor: “Cometimos el pecado de no informar tanto. (…) Preguntaban por qué hacíamos tanto ruido”.
Con el descontento instalado, los vecinos promovieron una norma interna:
“Pusieron una cláusula de convivencia: no se puede hacer ruido de 12 a 15 horas porque es la hora de la siesta”, contó el creador de contenido.
Ahora, trabajan en recomponer vínculos: “Nos estamos amigando con todos, intentando ir puerta a puerta para que nos conozcan, porque somos los vecinos nuevos”, añadió.
Renovar en pareja: una prueba repetida y superada
A diferencia de muchos, Benjamín y Piera no se mudaron luego de terminada la obra; convivieron durante toda la remodelación. Un escenario que, según él, terminó fortaleciendo su relación de ocho años.
“Aprendimos a convivir un montón; fue un desafío vivir allí en una reconstrucción. (…) Pone a prueba la relación de pareja y fue un punto muy alto entre nosotros. Nos gustó mucho el compromiso que teníamos, la lealtad. Fue un proyecto juntos, fue súper bonito. Y ahora lo estamos aprovechando con todo”, cerró el influencer.

