Joaquín Méndez vivió una intensa y divertida simulación de dolores de parto en La hora de jugar y terminó rindiéndose ante la experiencia.
Una escena tan divertida como intensa se vivió en el estudio de La hora de jugar, cuando Joaquín Méndez aceptó someterse a una prueba poco común: experimentar, en carne propia, una simulación de dolores de parto. La idea era ponerse, aunque fuera por minutos, en el lugar de su pareja, Amanda Martínez, quien atraviesa los últimos días de embarazo.
Entre risas nerviosas y evidente tensión, el animador se preparó para una experiencia que terminó siendo mucho más fuerte de lo que imaginaba.
El desafío que aceptó en pleno programa
Todo comenzó cuando Tita Ureta lo instó a vivir la experiencia frente a las cámaras. Antes de iniciar, lanzó una advertencia clara: “Todos queremos que tú vivas esto”.
Mientras le instalaban los parches conectados a una máquina que simula contracciones mediante impulsos eléctricos, Méndez intentó tomárselo con humor, aunque no ocultó su incomodidad inicial: “Permiso, Mandy, con respeto”, dijo, anticipando que el experimento no sería nada sencillo.
Cuando el juego dejó de ser broma
La intensidad comenzó a subir y la reacción fue inmediata. Joaquín pasó del nerviosismo a la súplica en cuestión de segundos.
“Para, para, para… Tita, por favor, esto es suave… ¡despacio!”, rogaba, tratando de negociar con la máquina, mientras el estudio estallaba en risas.
El dolor se volvió protagonista
La calma duró poco. Con las primeras contracciones simuladas, el animador ya no encontraba cómo manejar la situación: “¡Necesito algo para morder!”, gritó desesperado, mientras le acercaban un rollo de papel. Su respuesta fue igual de dramática: “¿Pero cómo voy a morder eso?”.
“¡Cesárea urgente!”: el momento más crítico
Cuando el nivel de intensidad aumentó aún más, Joaquín perdió cualquier resto de compostura. “No, chicos, por favor, ¡cesárea urgente!… No, eso no es normal… ¡fuertísimo!”, exclamó, asegurando que había visto cómo subieron el nivel del aparato: “Lo vi, lo pusiste en 15… ¡fuertísimo!”.
La escena escaló al punto de que el animador terminó en el suelo, visiblemente afectado y empapado en sudor. “Estoy todo transpirado”, alcanzó a decir, todavía impactado.
Un mensaje de respeto para las mujeres
Ya más tranquilo, Joaquín Méndez reflexionó con honestidad sobre lo vivido y dejó un mensaje que fue más allá del humor televisivo.
“No estamos preparados para esto los hombres… sin duda las mujeres son especiales y pueden aguantar eso”, reconoció, pensando en Amanda y en el parto que se aproxima.
Antes de cerrar el momento, resumió la experiencia con una frase que mezcló risa, dolor y admiración: “Tita, me pegó un tirón que me dejó en el piso. Fue tremendo. De verdad”.

