Julio César Rodríguez se quebró en Primer Plano al compartir un duro testimonio familiar y reflexionar sobre la violencia y el alcoholismo.
El último capítulo de Primer Plano estuvo marcado por un momento de alta carga emocional, luego de que Julio César Rodríguez compartiera una vivencia personal ligada a la violencia intrafamiliar.
El testimonio surgió en medio del análisis del quiebre entre Yamila Reyna y Américo, luego de que se conocieran antecedentes de la denuncia presentada por la actriz, quien acusó haber sido víctima de agresiones físicas y psicológicas mientras el cantante se encontraba bajo los efectos del alcohol.
Un relato íntimo que estremeció el estudio
Con un tono serio y visiblemente afectado, el conductor del estelar de CHV explicó por qué decidió alzar la voz desde su experiencia personal, evitando exponer a terceros.
“No basta con querer. Hay que estar sano y hay que estar bien para amar. Y en esto pongo una situación personal para no exponer a nadie”, expresó frente a las cámaras.
Fue entonces cuando recordó episodios de su infancia, marcados por el alcoholismo de su padre y el impacto que esto tuvo en su familia.
“Yo que viví la relación de mi padre alcohólico con mi madre”, señaló antes de profundizar en uno de los momentos más duros de su vida.
El episodio que marcó su historia familiar
Rodríguez relató sin filtros la violencia que presenció cuando era niño, una situación que, según explicó, dejó huellas profundas.
“Lo vi golpearla, lo vi maltratarla y yo lo eché de la casa a golpes, a mi propio padre”, confesó, generando un silencio absoluto en el estudio.
A partir de ese recuerdo, el animador enfatizó que el amor, por sí solo, no es suficiente cuando existen problemas no resueltos.
“Te quiero decir que no basta con querer y amar, es algo mucho más profundo. Hay que estar bien, hay que estar sano, hay que curarse, hay que tener red de apoyo”, reflexionó.
El llamado a asumir responsabilidades
En la misma línea, Julio César Rodríguez sostuvo que los problemas asociados al alcoholismo y la violencia deben abordarse con seriedad, especialmente cuando hay familias involucradas.
“No basta con hablar en un micrófono en un show y echarlo al chiste, hay que tomarlo en serio, porque el daño no es sólo a tí, el daño es a tu entorno, a tu familia, a tus hijos”, afirmó.
Las secuelas que quedan en los hijos
Finalmente, el animador cerró su intervención destacando las consecuencias emocionales que estas experiencias dejan en los niños, incluso a largo plazo.
“Te condiciona, porque esos niños, después tienen miedo a las relaciones, tienen miedo a lo que pase en la casa, tienen miedo a querer, tienen miedo a amar, a tener miedo a comprometerse… o sea condiciona a toda tu familia, a tus hijos mucho más”, concluyó.
El momento fue uno de los más comentados del programa, tanto por la crudeza del testimonio como por la reflexión que abrió sobre la violencia intrafamiliar y sus efectos duraderos.

