“Los empresarios toman una avión y parten con su familia a otro país y el pueblo se queda aquí”: El potente recado de trabajadora contra el Presidente y empresarios tras polémica por los feriados irrenunciables
Debate por feriados irrenunciables genera reacciones en matinal y críticas por desigualdad laboral en Chile.
Una conversación ciudadana en el matinal “Mucho Gusto” abrió el debate sobre una propuesta que ha generado controversia: la posibilidad de que los feriados irrenunciables dejen de ser obligatorios.
El tema fue planteado en plena calle por el periodista Roberto Saa, quien recogió la opinión de Gabriela, una trabajadora de la salud con años de experiencia, cuya reflexión no pasó desapercibida.
La voz de una trabajadora: crítica directa a la propuesta
Al ser consultada sobre la iniciativa impulsada por empresarios, la entrevistada respondió sin dudar.
“No, de ninguna manera, son irrenunciables. ¿Por qué los empresarios tiene que tener siempre la razón? No, de ninguna manera”, afirmó.
Gabriela explicó que, a su juicio, estos días deben mantenerse como una garantía para los trabajadores, permitiendo compartir en fechas importantes con sus familias.
“Eso queda a consciencia del trabajador, no es obligación, porque uno quiere pasar la Navidad y el Año Nuevo con la familia también, si la vida no es puro trabajar. Los empresarios toman un avión y parten con su familia a otro país y el pueblo se queda aquí”, agregó.
Experiencia laboral y desigualdad
Durante la conversación, la mujer también relató situaciones que, según indicó, reflejan problemas en el mundo laboral.
“en muchas partes te ofrecen trabajar por el 100% y todo, y resulta que después te dan un bono por 30 mil pesos y nada más. Lo digo por experiencia propia”, sostuvo.
Asimismo, cuestionó el acceso a beneficios educacionales, apuntando a una distribución desigual.
“Igual lo de la gratuidad de los 30 años para arriba, así que porque yo tengo 50 años y quiero estudiar no tengo derecho. No, poh, hay que repartir bien los fondos”, expresó.
Críticas a los sueldos y al sistema
La trabajadora también abordó el tema de los ingresos, criticando los bajos salarios en Chile.
“Usted ve cómo son los sueldos de miserables en este país. ¿Gracias a quién tienen las fábricas, las empresas y todo? Gracias a nosotros, los trabajadores. Nosotros movemos el país”, manifestó.
En esa línea, hizo un llamado a las autoridades a considerar el rol de los trabajadores en la economía.
“El Presidente nuevo tiene que ponerse bien las pilas y pensar que somos masa nosotros, porque si nosotros nos vamos a huelga qué va a hacer el país. Cuando quedó lo del 18 de octubre, los pingüinos mueven masas, entonces no es justo; van recién llegando al poder y ya vamos cortándole la cabeza a todos. No se puede así”, concluyó, recibiendo aplausos en el estudio.
Reacción en el panel: apoyo de José Antonio Neme
Las palabras de Gabriela generaron respaldo inmediato en el set. El animador José Antonio Neme coincidió con su postura.
“¡Estoy de acuerdo con la señora Gabriela!”, exclamó.
La entrevistada reforzó su punto señalando que “Claro, ellos son millonarios, sus hijos son todos profesionales, pero nosotros somos trabajadores y tenemos todos los días que comprar pancito, entonces no es justo lo que están haciendo”.
Por su parte, el conductor profundizó en su análisis, cuestionando el foco del debate.
“usted ha sido sumamente gráfica y yo voy a darle mi posición. Yo creo que esta discusión instalada por la CPC y donde se mete la Iglesia, es absolutamente ridícula y absurda, porque en un país donde el sueldo mínimo son 500 mil y uno no encuentra una cama para dormir por menos de 400 mil, tenemos un problema muy estructural”, afirmó.
Problemas de fondo en el país
Neme también apuntó a la desigualdad económica como el verdadero problema.
“Tenemos un país con costo europeo y ganando como en el tercer mundo. Cuando tenemos un problema tan nuclear, hablar de un feriado más o un feriado menos… la gente no puede descansar en Chile, porque las horas extras le sirven para comer, no es un adicional. Hay gente que trabaja 16 horas, porque esas horas son para pagar arriendos, la hipoteca, el crédito, los remedios”, explicó.
Finalmente, cerró su reflexión indicando que “me parece que estamos en una discusión periférica y no estamos hablando de lo importante”.