Querida figura de TV impacta al relatar cómo sus adicciones obligaron a su familia a quitarle a sus hijos
Carla Ballero abre un capítulo íntimo sobre su adicción y las consecuencias familiares que marcaron su vida.
Un complejo episodio personal fue el que compartió Carla Ballero durante su participación en el programa Vecinos al Límite, donde expuso una de las etapas más difíciles de su vida, marcada por el consumo problemático de sustancias y sus consecuencias en el entorno familiar.
La exintegrante de Morandé con Compañía relató cómo esta situación no solo la afectó a nivel personal, sino que también golpeó directamente a sus hijos, quienes fueron testigos de este proceso.
El inicio de una etapa crítica
Según su propio testimonio, la relación de Carla Ballero con las drogas —especialmente la cocaína— comenzó después de los 40 años, derivando en un deterioro progresivo de su estado físico y emocional.
“Fue muy doloroso. Fue una experiencia muy oscura”, expresó, recordando ese periodo que, según explicó, dejó huellas profundas en su entorno más cercano.
Internación forzada por su entorno familiar
El complejo escenario llevó a su círculo cercano a tomar una determinación drástica: ingresarla a un centro de rehabilitación. Esta medida, de acuerdo con su relato, buscaba resguardar el bienestar de sus hijos ante la vulnerabilidad en la que se encontraban.
En ese contexto, Ballero reconoció: “Yo estaba dejando en abandono a mis hijos. Y fue mi propia familia. Me quitaron a mis hijos. Fue una oscuridad total, la cual pasé por las drogas y por el alcohol de manera brutal”.

Culpa y secuelas emocionales
A pesar del paso del tiempo, la exfigura televisiva admitió que las consecuencias emocionales de ese periodo siguen presentes, especialmente en relación con sus hijos.
“no sé si llegará el día en que me perdone haber dejado a mis hijos de esa manera, en esas condiciones. Y haberlos hecho sufrir así”, sostuvo con evidente pesar.
El rol de su hija mayor en medio de la crisis
Uno de los aspectos más sensibles del relato fue el papel que debió asumir su hija mayor durante ese periodo. La joven, según explicó Ballero, tomó un rol que no correspondía a su edad.
“Hoy, la mayor de mis hijas tuvo que ser madre en algún momento. Ella tuvo que hacerse cargo de mí. Y eso, creo, no tiene perdón”, afirmó.
Un proceso de rehabilitación extremo
El tratamiento incluyó un periodo de aislamiento de cerca de un año, coincidiendo con la pandemia. Tras un intento de suicidio, Carla Ballero fue trasladada desde un recinto privado a otro ubicado en el centro de Santiago, donde enfrentó condiciones mucho más estrictas.
“Dormíamos en una habitación de dos por dos, seis mujeres. Había un camarote de tres camas. Imagínate los olores. Las duchas eran de dos minutos por regla”, detalló sobre la experiencia.
Durante ese tiempo, la exmodelo perdió contacto con sus hijos, quienes quedaron inicialmente bajo el cuidado de una tía materna y luego de sus abuelos, en un contexto en que el padre también enfrentaba problemas de consumo.
Un testimonio para visibilizar una realidad
Con este relato, Carla Ballero no solo expuso un proceso personal, sino que también puso sobre la mesa las consecuencias familiares de las adicciones, especialmente cuando afectan a núcleos con hijos menores, evidenciando el impacto profundo que puede generar este tipo de situaciones.