Katty Kowaleczko explicó su decisión de envejecer al natural: “Me merezco la cara que tengo, son 62 años bien vividos”.
A pocos días de cumplir 62 años, la destacada actriz nacional Katty Kowaleczko compartió una sincera y reflexiva mirada sobre el paso del tiempo y su apariencia física, explicando las razones detrás de su firme decisión de envejecer de manera natural y sin intervenciones quirúrgicas en su rostro.
“Aprender a envejecer con dignidad”: la postura de Katty Kowaleczko
En conversación con La Cuarta, la reconocida intérprete nacional aseguró sentirse plenamente cómoda con los cambios corporales propios de la edad, manifestando su preferencia por tomarse esta etapa con calma antes que recurrir a retoques estéticos invasivos.
“Creo que hay que aprender a envejecer con dignidad también. Entre tener una cara de cirugía; uno de repente en la calle ve muchas caras de cirugía”, comentó la actriz al abordar la proliferación de procedimientos actuales.
Si bien aclaró que respeta las decisiones individuales, Kowaleczko apuntó al millonario negocio detrás del rubro y a los riesgos asociados a los resultados: “Es que también es una gran industria, y los laboratorios y las clínicas no van a soltar un negocio que es muy grande. Ahora, es una decisión súper personal si uno entra o no”.
En ese sentido, la actriz remarcó: “No critico a la gente que se quiera hacer algo: me da lo mismo. Pero siempre pienso: si uno se hace algo, no tiene garantía. Después no puedes decir: ‘Oiga, no me gusta cómo quedé, devuélvame la cara que tenía’. Creo que eso es súper riesgoso”.
Su experiencia pasada con el bótox y el adiós a los retoques
La artista reconoció que alrededor de los 40 años recurrió a tratamientos estéticos preventivos, una etapa que decidió dejar atrás tras observar los efectos no deseados en sus expresiones faciales.
“En un tiempo, a los 40, me cuidaba, usé bótox, plaquetas y no me acuerdo qué más. Pero cuando uno va envejeciendo y tu cara va cambiando, y tu piel va cambiando, creo que lo mejor es relajarse”, confesó.
El momento que marcó el quiebre definitivo
Kowaleczko recordó la anécdota que la motivó a abandonar definitivamente las agujas: “Una vez me vi riendo y tenía las cejas paradas, la frente así (tiesa) y dije: ‘Qué feo, no quiero eso; quiero ser yo’”.
Hoy, la intérprete abraza su madurez con total plenitud y orgullo: “Me merezco la cara que tengo: voy a cumplir 62 años, ¡bien vividos, bien carreteados y bien bailados! Y estoy súper conforme en realidad. A mis 62 me miro en el espejo y digo: ‘Bien’”.

