Hermógenes Conache, el histórico comediante del “Soapisa”, sufrió un ACV y está hospitalizado. Su colega reveló cómo está.
Preocupación en el mundo del humor chileno: Hermógenes Conache, el emblemático comediante del chiste del “Soapisa”, sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) y se encuentra hospitalizado en recuperación, según confirmó su amigo y colega Ricardo Meruane.
La noticia fue dada a conocer este lunes a través de las redes sociales, generando una ola de mensajes de apoyo para el humorista de 73 años, uno de los personajes más queridos y singulares de la escena humorística nacional.
“Enviémosle los mejores deseos”: el anuncio de Meruane
Fue el propio Meruane quien comunicó la noticia en su cuenta de Facebook: “Comunico que nuestro querido y respetado amigo y colega Hermógenes Conache ha sido afectado por un ACV. En este momento se encuentra hospitalizado en recuperación“, escribió.
“Enviémosle los mejores deseos de fuerza y ánimo para que supere esta situación“, agregó, en un mensaje que rápidamente se llenó de comentarios de fans y colegas del medio.
Quedó con una secuela en un brazo
En conversación con La Cuarta, Meruane entregó más detalles y reveló que habló directamente con el comediante: “Hablé por teléfono con él en la mañana. De hecho, me había llamado hace como una semana, tenía una llamada perdida de él“, contó.
Según relató, Conache se encuentra en recuperación, aunque el episodio dejó consecuencias: “Se le escuchaba no muy claro, me dijo que quedó con una secuela en un brazo. Así que es totalmente cierto, al menos lo que hablé con él“, precisó.
Meruane también aclaró que la decisión de hacer pública la noticia contó con el visto bueno del propio humorista: “Le pregunté si lo podía publicar y me dijo que no había ningún problema, me autorizó“, señaló.
Del “Soapisa” censurado al triunfo en Viña
Conache inició su carrera en 1972 y saltó a la fama tras su recordada presentación en el Festival de Viña del Mar 1984, donde su rutina —protagonizada por el “Soapisa”, un vendedor de sopaipillas— fue cortada de la transmisión televisiva por considerarse de mal gusto, episodio que paradójicamente impulsó su carrera y lo transformó en un comediante de culto.
Su reivindicación llegó casi tres décadas después: en la noche inaugural de Viña 2013, ya con 61 años, conquistó al “monstruo” y se llevó las antorchas de plata y oro, en una de las presentaciones más emotivas de esa edición del certamen.
En los últimos años, el comediante se mantuvo activo presentándose principalmente en regiones, alejado de la televisión, pero con un público fiel que ha seguido su carrera de más de cinco décadas.

