Preocupación en el Biobío: brote mortal afecta a perros callejeros y advierten que podría llegar a todos los perros
Un brote de distemper canino alerta a Los Ángeles: revisa los síntomas que se confunden con un resfrío y cómo proteger a tu perro a tiempo.
Un aumento de casos de distemper canino —también conocido como moquillo— en perros callejeros de Los Ángeles, en la región del Biobío, mantiene en alerta a autoridades, organizaciones animalistas y veterinarios locales. La enfermedad viral es altamente contagiosa y puede ser mortal, especialmente en cachorros y animales sin vacunar, y sus primeros síntomas se confunden fácilmente con un resfrío común.
Cierre de parques y monitoreo: las medidas ante el brote
Ante el escenario, la Municipalidad de Los Ángeles ordenó el cierre de los dos parques caninos que operan en la comuna y llamó a los tutores a evitar espacios públicos donde los perros puedan entrar en contacto entre sí. Además, el municipio mantendrá durante todo septiembre el monitoreo y evaluación de perros con síntomas compatibles con la enfermedad.
La preocupación escaló hasta el Congreso. El diputado Patricio Pinilla (distrito 21) pidió al municipio activar un plan de emergencia: “Se requiere una campaña de vacunación masiva, la desinfección de los espacios públicos, coordinación directa con las organizaciones animalistas y una fuerte estrategia de difusión”, planteó, aclarando que no busca generar alarma, sino actuar a tiempo.
El llamado tiene fundamento: varias clínicas veterinarias de la comuna confirmaron un aumento de consultas por distemper en los últimos 20 días, y la fundación Patitas de Los Ángeles también expresó su preocupación por el brote, que hasta ahora se concentra en perros callejeros.
Síntomas que se confunden con un resfrío
El principal problema del distemper es que sus primeras señales pueden parecer un resfrío o la tos de las perreras. El cuadro puede derivar en síntomas respiratorios, gastrointestinales y neurológicos.
“A diferencia de otros virus, el distemper puede tener una alta letalidad, particularmente en animales jóvenes y no vacunados”, advierte Diego Pincheira, médico veterinario y gerente técnico de Zoetis Chile. Por eso, ante signos respiratorios, problemas gastrointestinales, alteraciones neurológicas o cambios repentinos de comportamiento, la recomendación es consultar de inmediato a un veterinario y evitar el contacto con otros animales hasta determinar la causa.
El contagio ocurre por contacto cercano con un animal infectado —el virus está presente en secreciones respiratorias, saliva, heces y orina— y ni siquiera los perros que se ven sanos están exentos: pueden eliminar el virus antes de mostrar síntomas.
¿Es peligroso para las personas?
No. El distemper canino no es una zoonosis, es decir, no se transmite de los animales a los seres humanos, por lo que no representa un riesgo directo para la salud de las familias.
El riesgo real es para otros animales. “Es tan peligroso que incluso existe el riesgo de contagiar a caninos silvestres como los zorros”, sostiene Pincheira. Por eso un brote sin control puede convertirse en un problema sanitario y medioambiental mayor.
La vacunación es la única barrera real
No existe un tratamiento específico contra el virus: los veterinarios solo pueden ofrecer cuidados de soporte. Por eso la prevención lo es todo. “Es una enfermedad que podemos prevenir y la vacunación es la principal manera de hacerlo”, enfatiza el especialista, quien recalca que los refuerzos deben mantenerse durante toda la vida del animal, no solo en la etapa de cachorro.
Es importante hacer una precisión: en Chile la única vacuna canina obligatoria por ley es la antirrábica. La protección contra el moquillo se incluye en la vacuna polivalente (séxtuple u óctuple), que no es exigida legalmente, pero es considerada esencial por todo el gremio veterinario. El esquema de referencia es el siguiente:
- 6 a 8 semanas: primera dosis de la polivalente (incluye moquillo).
- Refuerzos cada 3-4 semanas hasta las 16 semanas de edad.
- Adultos: refuerzo anual o según lo indique el veterinario tratante.
Los biológicos veterinarios que se comercializan en el país están autorizados y fiscalizados por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), por lo que es clave exigir que cada dosis quede registrada en el carné sanitario del animal. Además, la Ley 21.020 de Tenencia Responsable de Mascotas establece el deber de los tutores de brindar los cuidados veterinarios indispensables para el bienestar de sus animales.
Muchas municipalidades ofrecen vacunación polivalente y antirrábica gratuita o a bajo costo en sus clínicas veterinarias municipales, junto con operativos de microchip y esterilización, una alternativa concreta para quienes tienen el carné atrasado.