¿Pensaron en canibalismo? La brutal confesión de Mario Sepúlveda que revela el secreto más oscuro de los 33 mineros
Mario Sepúlveda recordó los días más duros bajo tierra y reveló una reflexión que impactó a todos.
Mario Sepúlveda, uno de los rostros más recordados del rescate de los 33 mineros, volvió a hablar de la extrema experiencia que vivió en 2010, cuando quedó atrapado junto a sus compañeros durante 69 días en la mina San José, en la región de Atacama.
Mario Sepúlveda revive los días más duros bajo tierra
El exminero fue invitado al podcast Somos Rentable, donde repasó la tragedia minera que marcó a Chile y al mundo hace más de una década.
Durante la conversación, Sepúlveda recordó cómo el grupo intentó resistir en condiciones límite, a cientos de metros de profundidad y sin certezas sobre si serían encontrados con vida.
La entrevista tomó un giro especialmente sensible cuando los conductores le consultaron por uno de los temas más complejos asociados a la supervivencia extrema.
La pregunta que incomodó al exminero
En el diálogo, los anfitriones le plantearon si alguna vez pensaron en un escenario similar al de la tragedia de los Andes, en caso de que la comida se terminara y el rescate no llegara.
“en algún minuto, y perdona que te pregunte, ¿pensaron en que, si el rescate se demoraba y se acababa la comida, les podía pasar lo mismo que a los uruguayos (de la tragedia de los Andes)?”, le preguntaron.
Mario Sepúlveda explicó que no era un asunto que se conversara abiertamente entre los trabajadores, pero reconoció que, en medio de la desesperación, ese tipo de pensamientos podía aparecer.
“Si no nos encontraban al día 17, dos días después venían consecuencias gravísimas. Derechamente, pensamientos personales, sin involucrar los pensamientos de ningún otro compañero: en la mía como sobreviviente, yo siempre dije: ‘Si me muero yo, los chiquillos me van a tener que comer nomás po’ huachito”, relató.
La reflexión de Mario Sepúlveda sobre la supervivencia
El relato del exminero dejó en evidencia la crudeza psicológica que enfrentaron durante los primeros días, cuando aún no existía contacto con el exterior ni certeza de rescate.
Sepúlveda señaló que, en una situación límite, la supervivencia comienza a imponerse por sobre cualquier otra consideración.
Consultado sobre si el hambre podía llevar a pensar en decisiones extremas, el exminero respondió desde la experiencia de haber estado atrapado en condiciones críticas.
“Llega un momento en que la supervivencia se transforma en seguir viviendo. ¿Cómo? Tienes que mirar para el lado nomás y lo tienes que hacer”, señaló.
Un tema que nunca se habló directamente
Pese a reconocer que ese pensamiento pudo estar presente, Mario Sepúlveda aclaró que los 33 mineros no abordaban ese escenario de manera explícita.
Según explicó, muchas cosas se comunicaban sin palabras, a través de gestos, miradas y silencios cargados de tensión.
“No. Nosotros hablábamos con la mirada, compadre. Nadie hablaba del tema, pero todos pensábamos. La mirada hablaba por nosotros. Todos luchábamos por no quedarnos dormidos”, recordó.
El rescate que marcó a Chile
El derrumbe de la mina San José ocurrió en 2010 y dejó a 33 trabajadores atrapados a gran profundidad durante 69 días.
El caso se transformó en una noticia seguida a nivel mundial, especialmente después de que se confirmara que los mineros seguían con vida y comenzara una compleja operación de rescate.
Mario Sepúlveda se convirtió en uno de los protagonistas más reconocibles del grupo, debido a su energía, liderazgo y particular forma de enfrentar públicamente la tragedia.
Una experiencia que sigue dejando huella
Años después del rescate, los testimonios de los sobrevivientes continúan revelando nuevas dimensiones de lo que ocurrió bajo tierra.
En el caso de Mario Sepúlveda, su relato volvió a mostrar el impacto emocional de una experiencia donde el miedo, la incertidumbre y el instinto de sobrevivir marcaron cada jornada.
Su confesión no solo reabre la memoria del rescate de los 33 mineros, sino que también expone la dimensión humana de un episodio que Chile aún recuerda como una de sus historias más impactantes.