Una vecina interpeló al ministro Arrau en Conchalí por la reforma de seguridad y le dijo que le parecía “dictatorial”: así respondió él.
Una vecina de Conchalí protagonizó un incómodo momento con el ministro de Seguridad, Martín Arrau, durante un operativo de copamiento en la comuna: le dijo en la cara que la reforma constitucional de seguridad le parece “un poco dictatorial” y lo emplazó por las facultades que entregaría al Presidente. El secretario de Estado reconoció las críticas y aseguró que están trabajando en acotar el proyecto.
“Me parece un poco dictatorial”: la vecina que interpeló al ministro Arrau
La mujer, identificada como Mariela Henríquez, aprovechó la presencia de la autoridad en el operativo para manifestarle directamente sus reparos a la iniciativa que el Ejecutivo ingresó al Congreso en agosto.
“Me parece un poco dictatorial la reforma. A mí no me parece la reforma que están enviando al Congreso”, planteó, antes de formular la pregunta que resume el debate: “¿Usted va a estar de acuerdo que un presidente o presidenta comunista, por ejemplo, tenga esas herramientas?”
La vecina insistió en que las prioridades están en otra parte: “Lo que se necesita son más carabineros, no una reforma a la Constitución. Debían poner más carabineros en las calles, más patrullaje”, sostuvo.
La respuesta de Arrau: “Estamos trabajando en acotarlo”
Lejos de esquivar el cuestionamiento, el ministro reconoció que el proyecto ha generado ruido: “Han salido críticas al respecto, así que las tomo y estamos trabajando en acotarlo para darle tranquilidad de que no se va a utilizar mal”, respondió.
Respecto de uno de los puntos más cuestionados —las interceptaciones de comunicaciones—, reiteró: “Ese punto que se ha criticado, estamos trabajando para acotarlo”.
Sobre la demanda de más policías, Arrau recogió el guante: “La falta de carabineros es lo que nos dicen todos los vecinos en cada comuna que recorremos”, señaló, detallando que en los últimos cinco o seis años se registra una disminución cercana a los 4.000 funcionarios, por lo que el Ejecutivo impulsa incentivos, bonos por riesgo, mejor equipamiento, cámaras corporales, chalecos antibalas y nuevos vehículos.
“Necesitamos más personal, más allá de las leyes, más allá de los planes que podamos tener. Si no hay policías que implementen eso, ninguna de esas cosas va a ser posible”, concluyó.
¿Qué facultades de la reforma generan el rechazo?
La iniciativa, ingresada al Senado con suma urgencia en el marco de la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), contempla un nuevo estado de excepción ante una “amenaza grave e inminente” contra la seguridad pública.
En ese escenario, el Presidente podría —hasta por 120 días prorrogables— suspender o restringir la libertad personal, la locomoción, la reunión y la asociación, además de interceptar, abrir o registrar documentos y comunicaciones, sin acuerdo previo del Congreso.
Esas facultades han sido cuestionadas no solo por la oposición, sino también por figuras del oficialismo. Y el propio ministro ha defendido la reforma con argumentos que sumaron polémica: hace dos semanas aseguró que “interceptar un teléfono no es tema, la gente cambia el teléfono cada diez minutos”, y la semana pasada sostuvo que el proyecto “no inventa nada nuevo” y es “lo más restrictivo” comparado internacionalmente.
El intercambio de Conchalí se viralizó rápidamente en redes, donde muchos valoraron la naturalidad con que la vecina enfrentó a la autoridad en terreno.

