“La soberanía no solamente se declara; la soberanía se ejerce”: el plan militar de Chile en el extremo sur

Las nuevas bases militares en Magallanes encendieron el debate. Revisa el plan de Defensa para la zona austral y la Antártica.

Instalaciones militares chilenas en Punta Arenas, región de Magallanes, donde el Ministerio de Defensa anunció la construcción de nuevas bases militares con presencia permanente como parte de un plan de modernización para la zona austral y la Antártica. Imagen mínima recomendada: 1200 px de ancho.

Las nuevas bases militares que Chile proyecta construir en Magallanes encabezan el ambicioso plan que el ministro de Defensa, Fernando Barros, anunció este jueves desde Punta Arenas, y que además incluye el reemplazo de los cazas F-5 y más presencia en la Antártica.

El anuncio llega semanas después de las tensiones con Argentina por el Estrecho de Magallanes y mientras Buenos Aires reactiva su propia base naval en Ushuaia. Sin embargo, Defensa fue tajante: el plan responde a una planificación de largo plazo, no a la coyuntura bilateral.

“La Defensa no se improvisa. Se planifica, se prepara y se construye con visión de Estado”, sostuvo Barros en la base aérea Chabunco, según informó el propio Ministerio de Defensa.

Bases militares con presencia permanente

La decisión de mayor alcance territorial del plan es clara: Chile proyecta construir nuevas bases militares en la zona austral.

El objetivo es aumentar permanentemente el número de efectivos y medios disponibles, mejorando la capacidad de respuesta en lugares que hoy no están cubiertos.

Según informó Defensa, la intención es contar con militares que vivan permanentemente en el territorio, no solo contingentes por períodos determinados.

“La soberanía no solamente se declara; la soberanía se ejerce”, resumió el ministro.

El fin de una era para los F-5

Los cazas de la Fuerza Aérea de Chile cumplieron 50 años de servicio y se acercan al término de su vida operacional. Por eso Defensa dio el primer paso formal para reemplazarlos.

Todavía no hay aeronave escogida. La FACh deberá realizar los estudios para definir qué modelo asumirá esa capacidad estratégica, clave porque esos aviones están desplegados precisamente en la zona austral.

Pero el recambio aéreo va mucho más allá. La sustitución de los helicópteros Bell UH-1H —con casi seis décadas de servicio— ya está aprobada y financiada. También comenzará el proyecto para renovar el transporte estratégico de los C-130 Hércules, fundamentales para abastecer las bases antárticas. Y en 2027 la Armada incorporará patrullaje aéreo de largo alcance.

Drones, guerra electrónica y blindados

Los tanques Leopard 1 desplegados en Magallanes tampoco quedarán intactos. Su modernización ya fue autorizada para extender su vida operativa, mientras el Ejército estudia una renovación más profunda.

El foco ya no es solo poder de fuego. El plan incorpora las lecciones de los conflictos contemporáneos: sistemas no tripulados, guerra electrónica, comunicaciones seguras y nuevas capacidades de observación.

Argentina también mira hacia el sur

El anuncio chileno adquiere otra dimensión por su timing. Al otro lado de la cordillera, el Gobierno de Javier Milei reactivó en septiembre la Base Naval Integrada de Ushuaia, una plataforma logística para el Atlántico Sur y su proyección antártica.

El movimiento ocurrió casi en paralelo a la controversia diplomática por el Estrecho de Magallanes. El 3 de septiembre, Kast y Milei se reunieron en La Moneda y reafirmaron la vigencia de los tratados de 1881 y 1984, que establecen la soberanía chilena sobre la totalidad del Estrecho.

Sin embargo, horas después, el canciller argentino Pablo Quirno calificó a su país como “bicontinental, bioceánico” al explicar la base de Ushuaia. Luego aclaró que Buenos Aires respetará los tratados vigentes. Sobre la mesa quedó, además, el pendiente decreto 457/2021, que habla de “espacios compartidos” y cuya corrección sigue sin firma.

La otra disputa: la puerta de entrada a la Antártica

Para Chile, Punta Arenas es el centro de esa estrategia. El plan contempla mejorar la infraestructura portuaria naval de la ciudad y fortalecer a la Armada en el Estrecho y los mares australes.

Más al sur, la pista Teniente Marsh será mejorada para extender unos dos meses la temporada de vuelos a la Antártica. También se reforzará la Base Frei Montalva y el muelle de Bahía Fildes.

Defensa queda fuera de los recortes

Todo ese despliegue requiere recursos. Y ahí aparece la señal política más clara: el Gobierno excluyó a Defensa del ajuste presupuestario de 3% que sí aplicó a otras carteras.

Además, durante 2026 la inversión en capacidades estratégicas será cercana al doble de la del año anterior. El sector venía de una década de restricciones, con una caída del 12% del aporte fiscal en términos reales.

“No estamos tomando decisiones para los próximos meses. Estamos tomando decisiones para las próximas décadas”, afirmó Barros.

El horizonte del plan llega hasta 2043. Para entonces, el paisaje del extremo sur debería ser muy distinto: nuevas bases militares en Magallanes, nuevos cazas en lugar de los veteranos F-5 y una presencia permanente más extensa. Todo mientras, al otro lado de la frontera, Argentina desarrolla su propia apuesta austral.