Dijo que Piñera ordenó los pagos, recordó “100 UF mensuales” y un exfiscal hizo la pregunta incómoda: ¿de dónde salía esa plata?
Carlos Gajardo analiza el relato de Luis Hermosilla sobre pagos durante el gobierno de Piñera y plantea dudas sobre su origen.
Carlos Gajardo analizó el relato de Luis Hermosilla sobre pagos en efectivo durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera. El exfiscal puso el foco en una pregunta todavía abierta: de dónde provenían esos recursos.
Los antecedentes conocidos esta semana corresponden a una declaración del 27 de agosto de 2026. Por eso, conviene distinguir la fecha del interrogatorio de su reciente difusión pública.
Carlos Gajardo plantea una hipótesis sobre el origen del dinero
En Expreso Bío Bío, el exfiscal advirtió que una eventual procedencia estatal podría cambiar el alcance del caso. En particular, mencionó la sospecha de que los pagos provinieran de gastos reservados.
Gajardo planteó que aquello podría configurar un eventual fraude al fisco. Sin embargo, los antecedentes públicos revisados no acreditan que esos fondos financiaran las entregas relatadas por Hermosilla.
La diferencia es relevante: el relato de un pago no demuestra su origen ni acredita un delito. La investigación debe esclarecer esos puntos.
Qué declaró Hermosilla sobre los pagos
Hermosilla atribuyó a Piñera la iniciativa de remunerar gestiones judiciales que realizaba junto a Samuel Donoso. Estimó el monto en unas 100 UF mensuales para cada abogado, aunque reconoció que no lo recordaba con exactitud.
También sostuvo que las sumas se acumulaban y que recibían el dinero en efectivo, mediante entregas trimestrales. Según su versión, esos pagos correspondían a labores distintas de su asesoría al Ministerio del Interior.
El abogado agregó dos antecedentes importantes: no emitió boletas por esos montos y desconocía su procedencia. Además, aclaró que nunca conversó directamente con Piñera sobre esas remuneraciones.
Los antecedentes que permiten leer la declaración con cautela
El reportaje original de Teletrece, que accedió al interrogatorio, incorporó una respuesta del entorno de Donoso. Esa versión introduce un contrapunto ausente de la nota inicial.
- Versión de Donoso: su entorno sostuvo que declaró los honorarios y pagó los impuestos correspondientes.
- Alcance del testimonio: Hermosilla atribuyó la iniciativa a Piñera, pero dijo que recibió esa información indirectamente.
- Pregunta pendiente: los antecedentes difundidos no establecen de dónde salió el dinero.
Por lo tanto, la declaración sobre sus propias boletas no permite concluir que Donoso omitiera sus obligaciones tributarias. Tampoco basta para dar por acreditado un uso de gastos reservados.
Carlos Gajardo observa un posible cambio de estrategia
El exfiscal interpretó las declaraciones como un posible giro de Hermosilla hacia una mayor colaboración con el Ministerio Público. Lo contrapuso a una estrategia anterior que describió como más confrontacional.
Ese análisis ocurre mientras la Fiscalía solicita 17 años de cárcel para Hermosilla en el Caso Audio. Se trata de una petición de pena, no de una condena.
Además, el abogado enfrenta otras investigaciones vinculadas con el exfiscal Manuel Guerra y con nombramientos judiciales. Cada arista exige examinar sus propios antecedentes y responsabilidades.
Carlos Gajardo también cuestiona la situación de Zaliasnik
Gajardo extendió sus cuestionamientos a Gabriel Zaliasnik por los antecedentes sobre gestiones judiciales y su representación diplomática en Israel. La discusión suma una dimensión política al caso.
La fuente inicial lo describe como embajador elegido. Sin embargo, el reportaje original sobre su relación con Hermosilla lo identifica como actual embajador de Chile en Israel.
En esa publicación, su equipo legal descartó que Zaliasnik incidiera en nombramientos judiciales. También señaló que se puso a disposición del Ministerio Público.
El punto que deberá esclarecer la Fiscalía de Chile sigue siendo la procedencia de los pagos. La advertencia de Carlos Gajardo plantea una hipótesis; todas las personas investigadas mantienen su presunción de inocencia mientras no exista condena firme.