“Si quieren un país que ayude a proteger sus derechos sobre el Estrecho de Magallanes…”: Embajador de EE.UU. lanzó directo mensaje a Chile
Brandon Judd lanzó un directo mensaje a Chile sobre el Estrecho de Magallanes y abordó cobre, aranceles y seguridad.
Brandon Judd volvió a poner presión sobre la relación entre Chile y Estados Unidos al vincular directamente la cooperación de Washington con asuntos estratégicos para ambos países. El embajador abordó desde el cobre y los aranceles hasta el Estrecho de Magallanes y el controvertido Escudo de las Américas.
El diplomático planteó que Estados Unidos está disponible para profundizar el vínculo bilateral, pero dejó claro que espera reciprocidad de Santiago en aquellas materias que la administración de Donald Trump considera prioritarias.
Brandon Judd apunta al procesamiento del cobre dentro de Chile
Uno de los primeros asuntos que abordó el representante estadounidense fue el futuro de la principal exportación chilena.
Judd aseguró que existe interés en avanzar hacia una cadena productiva donde una mayor parte del procesamiento del mineral permanezca dentro del país.
“Estamos viendo cómo Chile puede comenzar a refinar el cobre aquí mismo, para que ese valor agregado quede en el país”, aseguró.
El embajador profundizó posteriormente en las consecuencias económicas que, según su análisis, tendría ese modelo.
“Para que tengan ese valor agregado. Para que tengan parte de esa cadena de suministro. Y, por lo tanto, no dependan de lo que otro país o países fijen como precio de ese cobre. Entonces ustedes podrán fijar ese precio. Luego, por supuesto, estamos mirando los puertos, las expansiones en los puertos”, agregó.
La referencia a puertos y cadenas de suministro no aparece aislada. Washington lleva meses poniendo atención sobre infraestructura estratégica, minerales críticos y la participación de capitales extranjeros en sectores considerados sensibles.
Brandon Judd confirma que siguen las negociaciones por los aranceles
El diplomático también abordó uno de los puntos que más tensión ha generado en la relación bilateral durante 2026: las nuevas tarifas aplicadas por Estados Unidos a una parte de las exportaciones chilenas.
Chile enfrenta una sobretasa de 12,5% para una porción relevante de sus envíos, mientras las autoridades mantienen conversaciones con Washington para mejorar las condiciones de acceso al mercado estadounidense.
Judd confirmó que el diálogo continúa abierto.
“estamos negociando individualmente con cada país. Y vamos a analizar qué podemos hacer con Chile. Esas negociaciones están actualmente en curso.”
La estrategia chilena está encabezada en esta materia por Paula Estévez, subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, quien ha participado directamente en los contactos con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.
La llamativa revelación de Brandon Judd sobre las presiones en Estados Unidos
El embajador contó además que las posiciones que ha defendido respecto de Chile provocaron reparos incluso dentro de Estados Unidos.
Según relató, una entidad comercial llegó hasta la Casa Blanca para expresar su molestia.
“hubo una importante organización comercial, una organización de comercio en los Estados Unidos que fue a la Casa Blanca a quejarse de algunas de las cosas que yo había estado, de los consejos que yo había estado dando”.
Judd no identificó en esa declaración a la organización involucrada ni detalló qué recomendaciones concretas provocaron el reclamo.
Por ello, no es posible establecer públicamente qué intereses económicos estaban detrás de esa gestión.
Brandon Judd se muestra optimista sobre un acuerdo con Chile
Pese a las diferencias conocidas durante los últimos meses, el representante de Washington aseguró que mantiene una evaluación favorable sobre el resultado que podrían tener las conversaciones.
Al referirse a Paula Estévez, la transcripción disponible señala que “ha estado muy muy animad” y que “ha sido muy optimista sobre cómo van esas negociaciones”.
El diplomático dijo compartir ese diagnóstico y fue todavía más categórico al proyectar el desenlace.
“Creo que, cuando todo esté dicho y hecho, las negociaciones van a terminar yendo muy muy bien para Chile”.
Hasta ahora, sin embargo, no existe un anuncio formal que confirme una reducción de la sobretasa ni nuevas exenciones para productos chilenos.
El duro mensaje de Brandon Judd sobre el Estrecho de Magallanes
El tono cambió cuando la conversación llegó a la cooperación geopolítica.
Judd vinculó el respaldo que Estados Unidos puede prestar a Chile con la necesidad de que Santiago también acompañe a Washington en materias consideradas relevantes por la Casa Blanca.
“Si quieren un país que ayude a proteger sus derechos sobre el Estrecho de Magallanes, si quieren todas esas cosas, entonces también tendrán que trabajar con nosotros en los temas que son importantes para nosotros”, advirtió.
La declaración adquiere especial sensibilidad por las discusiones diplomáticas que se han producido durante 2026 en torno a la zona austral.
Existe, no obstante, una precisión jurídica fundamental: Chile y Argentina reafirmaron este año que los tratados vigentes establecen la soberanía chilena sobre la totalidad del Estrecho de Magallanes.
El régimen jurídico también garantiza su neutralidad y la libre navegación para las banderas de todas las naciones.
Por ello, las palabras de Judd deben entenderse como una referencia a cooperación estratégica o de seguridad y no como que Estados Unidos determine jurídicamente los derechos soberanos de Chile sobre el estrecho.
La relación con Estados Unidos ya había generado tensión por el Estrecho
La política exterior se transformó durante los últimos meses en uno de los principales focos de discusión entre La Moneda y la oposición.
El debate ha combinado soberanía, comercio, seguridad regional y la creciente cercanía estratégica del Gobierno de José Antonio Kast con Washington.
Las nuevas palabras del embajador vuelven a unir precisamente esos distintos asuntos en una misma lógica de cooperación recíproca.
Brandon Judd defiende el Escudo de las Américas
Otro de los ejes abordados por el representante estadounidense fue la reciente incorporación de Chile al Escudo de las Américas.
La iniciativa impulsada por la administración Trump reúne actualmente a 15 países y contempla coordinación en materias económicas, de seguridad y multilaterales.
Chile formalizó su adhesión el 22 de septiembre.
La decisión provocó una intensa discusión interna debido al alcance de sus compromisos y a las referencias contenidas en la declaración conjunta sobre inteligencia, inversiones, minerales críticos y eventuales mecanismos de acción colectiva.
Ese debate ya había escalado después de que el documento del Escudo de las Américas abriera dudas sobre sus alcances militares y obligara al Gobierno a precisar cómo interpretaba la adhesión de Chile.
Qué permite realmente el Escudo de las Américas
La iniciativa busca fortalecer la coordinación frente a organizaciones criminales transnacionales como el Tren de Aragua, MS-13 y distintos carteles de narcotráfico.
Entre los beneficios que el Gobierno chileno ha destacado aparecen el intercambio de información, sistemas de análisis de datos, capacitación para Carabineros y la PDI y mayor coordinación fronteriza con países vecinos.
Sin embargo, describirlo únicamente como un pacto policial sería incompleto.
La declaración conjunta incorpora también un pilar económico relacionado con cadenas de suministro, minerales críticos, inversiones e infraestructura digital.
Además, cada Estado mantiene sus obligaciones legales nacionales e internacionales.
Por ahora, tampoco existe una garantía pública de que cualquier solicitud chilena vaya a producir automáticamente una intervención o asistencia inmediata de los demás integrantes.
Comercio, cobre y seguridad quedan conectados en el mensaje de Washington
Las declaraciones permiten observar con mayor claridad cómo la administración estadounidense está articulando su relación con Chile.
El cobre y su cadena productiva aparecen vinculados con la seguridad económica. Los puertos son vistos como infraestructura estratégica y las conversaciones arancelarias conviven con exigencias de coordinación regional.
El Escudo de las Américas reúne precisamente varios de esos elementos.
La discusión deja de ser, por lo tanto, exclusivamente comercial o policial y pasa a involucrar decisiones de largo plazo sobre inversiones, infraestructura y política exterior.
Así, Brandon Judd volvió a explicitar la lógica con que Washington observa su relación con Santiago: Estados Unidos ofrece cooperación en áreas consideradas fundamentales para Chile, pero espera a cambio respaldo en los asuntos estratégicos que la Casa Blanca considera prioritarios para su política hemisférica.