María Luisa Cordero reaccionó al giro en el caso de Julia Chuñil y apuntó a un crimen familiar, lanzando críticas políticas.
El giro investigativo en torno a la desaparición de Julia Chuñil, activista mapuche buscada por más de 14 meses en la Región de Los Ríos, provocó una ola de reacciones públicas.
Entre ellas, destacó la voz de la diputada María Luisa Cordero, quien analizó los nuevos antecedentes con severidad.
Detenciones que cambian el rumbo del caso
Durante la madrugada, la Fiscalía confirmó la detención de tres hijos y un ex yerno de Chuñil, quienes ahora enfrentan cargos por parricidio y homicidio, dependiendo de su grado de participación.
La información marcó un antes y un después en una búsqueda que había movilizado a comunidades, autoridades y organizaciones por más de un año.
El análisis de María Luisa Cordero
Enterada del operativo, la parlamentaria psiquiatra no tardó en entregar su postura, señalando que el caso debe mirarse desde una perspectiva distinta a la que inicialmente se instaló en la opinión pública.
Así lo expresó:
“Julia Chuñil fue una mujer dirigente, que defendió sus derechos con convicción y carácter. Eso merece respeto, no explotación política”.
Cordero apuntó que una vez que se denunció la desaparición, distintas acusaciones comenzaron a circular —incluso hacia empresarios—, las que calificó como excesivas e infundadas.
En duros términos, afirmó:
“Lo que vino después fue infame: una izquierda con un fetichismo por la desgracia humana, que tomó su nombre y su dolor para transformarlos en insumo ideológico”.
“No fue un caso político, fue un crimen familiar”
En esa misma línea, la legisladora fue tajante al descartar motivaciones externas en el crimen investigado.
Subrayó:
“No por justicia, sino por conveniencia. Hoy la verdad es clara, aunque incomode: no fue un caso político, fue un crimen familiar, un parricidio brutal”.
Llamado a no instrumentalizar el dolor
Finalmente, Cordero cerró su comentario con un mensaje dirigido directamente a quienes —según ella— utilizaron el caso con fines discursivos.
Sus palabras fueron: “cuando el relato se derrumba, los megáfonos se apagan. Las víctimas no son consignas. El dolor humano no es material de propaganda moral. Y la verdad, aunque tarde, siempre deja al descubierto a quienes viven del oportunismo”.
“Julia Chuñil fue una mujer dirigente, que defendió sus derechos con convicción y carácter.
Eso merece respeto, no explotación política.Lo que vino después fue infame: una izquierda con un fetichismo por la desgracia humana, que tomó su nombre y su dolor para transformarlos en… pic.twitter.com/NGFK8KDjGC
— Dra. Maria Luisa Cordero (@DraMLCordero) January 14, 2026

