Emilia Schneider explicó por qué cuestionan a la futura ministra Judith Marín y aseguró que las críticas no apuntan a su fe religiosa.
La diputada Emilia Schneider (Frente Amplio) salió a aclarar la polémica en torno a los cuestionamientos dirigidos a Judith Marín, futura ministra de la Mujer y Equidad de Género y militante del Partido Social Cristiano. La parlamentaria enfatizó que las observaciones desde su sector no se relacionan con la religión de la designada autoridad, sino con sus posturas políticas.
Sus declaraciones las realizó en el programa de streaming de La Tercera, Desde La Redacción, donde abordó directamente el debate que se ha instalado tras el anuncio del nombramiento.
Las razones detrás de las críticas
Schneider fue enfática en descartar cualquier sesgo religioso y sostuvo: “ninguna crítica que el Frente Amplio ha hecho a la nueva ministra de la Mujer tiene que ver con su religión”.
En esa línea, añadió: “Yo respeto y creo que es fundamental una democracia, la libertad de creencia, la libertad de expresión, y eso lo quiero dejar claro. Esto tiene que ver con sus posiciones políticas, las posiciones políticas de su partido”.
El rol de la oposición
La diputada defendió además el derecho de su sector a expresar reparos desde la vereda opositora, remarcando que ello no implica desconocer la legitimidad del cargo.
Al respecto, afirmó: “así como es legítimo que ella tenga una posición distinta a la que tenemos nosotros, también es legítimo que nosotros en nuestro rol opositor manifestemos esa diferencia. Nadie busca deslegitimarla”.
Las diferencias ideológicas que marcó la parlamentaria
Más adelante, Schneider profundizó en los motivos de fondo que, a su juicio, explican la distancia entre su sector y la futura ministra.
Según indicó, las posturas de Marín “se alejan de lo que la mayoría considera como adecuado para el país” y han sido contrarias “al avance de derechos de las mujeres y las diversidades sexuales”.
Críticas al partido que representa
En ese punto, ejemplificó: “Ella representa un partido que ya ha presentado iniciativas en el Congreso para retroceder en estos derechos, que ya ha dicho que el Ministerio de la Mujer no debería existir”.
El llamado a evaluar la gestión
Pese a sus cuestionamientos, la diputada reconoció que los juicios definitivos deben basarse en el desempeño que la ministra tenga una vez en funciones.
“Una tiene que juzgar a las personas por sus acciones, por su gestión”, admitió, aunque recalcó que “nosotros podemos levantar una alerta en torno a la trayectoria y la señal que significa un nombramiento”.
Una postura que busca, según explicó, marcar diferencias políticas sin trasladar el debate al plano religioso, en medio de un nombramiento que ya genera discusión en el mundo político.

