La nieta de María Ercira volvió a hablar del caso y cuestionó la falta de registros clave en las cámaras del fundo.
El caso por la desaparición de María Ercira Contreras volvió a tomar fuerza luego de que su nieta, Carla Hernández, entregara nuevos antecedentes en televisión. En conversación con Mucho Gusto, la joven apuntó directamente a un punto que considera crítico dentro de la investigación: los registros incompletos de las cámaras de seguridad del fundo donde se perdió el rastro de su abuela.
Sus declaraciones surgieron en medio de las imputaciones que hoy pesan sobre dos funcionarios de la Policía de Investigaciones y la propietaria del fundo Las Tórtolas, en una causa que indaga una eventual obstrucción a la pesquisa.
Las dudas que rodean los registros de video
Según explicó Hernández, la arista judicial se centra en supuestas irregularidades en la cadena de custodia del material audiovisual del lugar.
Las horas que no aparecen
Para la familia, el foco no está en lo que muestran las grabaciones disponibles, sino en lo que nunca fue entregado. Al respecto, la nieta fue clara al señalar: “Faltan las horas de la tarde, de la noche y madrugada”.
De acuerdo con su relato, del día en que desapareció María Ercira solo existirían seis horas de registro, correspondientes al tramo entre las 10:00 y las 18:00 horas. Ese vacío, sostiene, deja fuera momentos decisivos posteriores al cierre del restorán.
Sospechas y frustración familiar
Carla Hernández aseguró que la ausencia de esas imágenes no es un detalle menor y que podría haber cambiado el rumbo de la investigación.
En pantalla afirmó: “Hay gente que ha mentido. Imagínense que tuviésemos más horas, nosotros sabríamos qué pasó esa noche”.
Lo ocurrido tras el cierre del recinto
La joven agregó nuevas interrogantes sobre lo que pudo haber sucedido una vez que el lugar quedó sin público: “Nosotros nos fuimos, y a puertas cerradas, ¿qué hicieron, qué movimiento hubo? Creemos que quizás alguna acción podría haber delatado algo y por eso escondieron las horas”.
Sus palabras reflejan la desconfianza que hoy existe en torno al manejo de los registros.
El episodio que marcó a la familia
Además de cuestionar la falta de material, Hernández recordó una situación que vivió personalmente al intentar acceder a las grabaciones en los primeros días de búsqueda.
Según relató, cuando pidió revisar las cámaras para acelerar el rastreo dentro del fundo, no obtuvo respuesta: “Ese día me acerqué a pedir las cámaras y le dije que era muy importante verlas, porque así yo podía hacer un rastreo rápido del lugar, y me ignoró totalmente“.
Un caso que sigue abierto
Para la nieta de María Ercira, estos antecedentes refuerzan la sensación de que la información disponible sigue siendo insuficiente para esclarecer qué ocurrió con su abuela.
Mientras la investigación continúa, la familia insiste en que las horas perdidas en los registros podrían contener pistas clave para reconstruir los hechos y acercarse a una verdad que, hasta ahora, permanece esquiva.

