Un nuevo testimonio de Gabriel Silber reveló supuestas maniobras para proteger a Ángela Vivanco en una causa que sacude al Poder Judicial.
Una declaración reservada del exdiputado Gabriel Silber salió a la luz y volvió a tensionar la investigación conocida como la trama bielorrusa, que encabeza la Fiscalía Regional de Los Lagos. El abogado —vinculado al caso— entregó un segundo testimonio en el que describe presuntas gestiones internas destinadas a blindar a la exministra de la Corte Suprema Ángela Vivanco frente a la filtración de conversaciones con el penalista Luis Hermosilla.
A diferencia de otros imputados, Silber optó por colaborar con el Ministerio Público, y sus palabras, reveladas por La Tercera, abrieron un nuevo y delicado flanco en la causa.
La inquietud por los chats y un recurso judicial
En su relato, Silber sostiene que Vivanco expresó una fuerte preocupación por la eventual exposición pública de los mensajes de Hermosilla. Ese temor habría quedado en evidencia durante una reunión social realizada en marzo de 2024 en el departamento de Eduardo Lagos, exdiputado y también abogado involucrado en el caso.
La idea de frenar la difusión
Según explicó, el encuentro derivó en conversaciones concretas sobre cómo impedir que esos chats salieran a la luz. Allí, Vivanco habría impulsado recurrir a una acción judicial para bloquear la divulgación e incluso buscar la eliminación del material.
La vía escogida fue presentar un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones de Santiago. Aunque formalmente lo interpuso el abogado Mario Vargas, Silber afirma que la motivación real no era proteger a clientes del estudio jurídico, sino resguardar a la entonces ministra.
En su testimonio, recalca que el argumento público apuntaba a salvaguardar la vida privada de terceros, pero que el objetivo final era evitar que se conocieran los mensajes más comprometores.
Un “favor directo” y un revés en tribunales
Silber también aseguró que no existió pago alguno por esa gestión y que se trató de un “favor directo” pensado para fortalecer el vínculo entre Vivanco y Lagos.
El intento, sin embargo, no prosperó: el recurso fue rechazado. Aun así, según el exdiputado, su sola presentación dejó al descubierto la operación interna y el rol que cumplían distintos actores del estudio jurídico.
Un segundo frente: la composición de la Tercera Sala
La declaración no se detuvo ahí. Silber relató otro movimiento de mayor alcance, que involucraría un plan para influir en la Tercera Sala de la Corte Suprema.
La arista surgió a partir de una conversación conocida entre Hermosilla y Vivanco, en la que ella mencionaba un “take over” del tribunal.
Denuncias a través de una ONG
De acuerdo con Silber, ese concepto se traducía en inhabilitar o desacreditar a otros ministros para concentrar poder dentro de la sala. Para ello, Vivanco habría pedido a Lagos preparar denuncias administrativas utilizando como canal a una organización externa.
Las presentaciones se realizaron por medio de la fundación “Quiero vivir sin delincuencia y corrupción”, representada por Esteban Infante, exfuncionario de Carabineros. La información utilizada —sostiene— provenía directamente de Vivanco y era de carácter sensible.
Acusaciones contra ministros
Ese plan terminó derivando en acciones contra jueces específicos, entre ellos Leopoldo Llanos y Sergio Muñoz, con cuestionamientos por probidad, ética y eventual enriquecimiento ilícito.
Silber afirmó que estas maniobras no respondían a intereses de clientes del estudio y que la principal beneficiada de debilitar a esos magistrados sería Vivanco.
El objetivo final, según Silber
En su declaración, el exdiputado cerró marcando distancia de esas gestiones y señalando que el propósito último habría sido sacar a Sergio Muñoz de la Tercera Sala, despejando el camino para que Vivanco consolidara influencia en uno de los espacios más relevantes del máximo tribunal del país.
Un testimonio que ahora se suma al expediente y promete seguir remeciendo una causa que ya tiene múltiples aristas abiertas.

