Inmobiliaria chilena enfrenta compleja situación financiera tras millonarias deudas y factores económicos adversos.
Una compleja situación financiera atraviesa la inmobiliaria Inversiones y Asesorías Kori Wasi, luego de que decidiera iniciar de forma voluntaria su proceso de quiebra ante la justicia. La empresa acumuló una deuda que supera los $3.200 millones, lo que finalmente la llevó a tomar esta drástica decisión.
El escenario refleja las dificultades que ha enfrentado el sector inmobiliario en los últimos años, marcado por factores económicos que han impactado directamente la capacidad de operación de varias compañías.
Millonaria deuda con bancos y entidades financieras
La firma mantiene compromisos económicos con un total de 15 instituciones, entre ellas cinco bancos. Gran parte de la deuda se concentra en entidades bancarias, siendo el principal acreedor Banco Santander, con más de $2.000 millones.
Principales acreedores
Dentro del desglose, también aparecen otras entidades financieras relevantes:
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Banco Itaú con $342 millones
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BancoEstado con $196 millones
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Banco de Chile con $54 millones
En conjunto, estas instituciones concentran cerca del 98% del total adeudado por la empresa.
Las razones detrás del colapso financiero
De acuerdo con los antecedentes presentados ante el 16° Juzgado Civil de Santiago, la compañía declaró encontrarse en un estado de “insolvencia irreversible”, lo que refleja la gravedad de su situación económica.
Factores que afectaron al negocio
Según lo informado por La Tercera, el deterioro financiero responde a múltiples variables que impactaron al mercado en los últimos años. Entre ellas se encuentran las consecuencias de la pandemia, el aumento sostenido de las tasas de interés y una importante disminución en la demanda del sector inmobiliario.
En ese contexto, el documento señala que “A partir del año 2020, comenzaron a manifestarse condiciones adversas en el mercado inmobiliario y financiero nacional, caracterizadas por una contracción de la demanda, un incremento sostenido en las tasas de interés, mayores restricciones al crédito y una disminución en la velocidad de colocación de activos inmobiliarios”.
Intentos fallidos para evitar la quiebra
Antes de optar por la liquidación, la empresa buscó distintas alternativas para mantenerse operativa.
Medidas que no lograron revertir la crisis
Entre las acciones implementadas estuvieron:
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Negociaciones con acreedores
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Reestructuración de pasivos
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Venta de activos
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Reducción de costos operativos
Sin embargo, estas estrategias no fueron suficientes para revertir la situación. Según se detalla, “no lograron restablecer el equilibrio financiero ni generar liquidez suficiente para dar cumplimiento oportuno a sus obligaciones exigibles”.
Un cierre inevitable para la compañía
Finalmente, la empresa concluyó que no contaba con las condiciones necesarias para seguir funcionando.
En esa línea, se estableció que “atendida la magnitud del pasivo, la ausencia de liquidez, el deterioro de la capacidad de generación de ingresos y la inexistencia de financiamiento disponible, la sociedad carece de viabilidad económica para continuar operando como empresa en marcha”.

