Salida inesperada en La Moneda remece al equipo de Kast tras tensiones internas no resueltas.
A pocas semanas de iniciado el mandato, el Gobierno del Presidente José Antonio Kast enfrenta su primera baja relevante en el área estratégica de comunicaciones. Se trata de Daniel Merino, reconocido productor ligado a grandes eventos, quien decidió apartarse de sus funciones en medio de tensiones internas.
El alejamiento ocurre en un contexto donde el Ejecutivo aún se encuentra ajustando su funcionamiento interno, especialmente en lo relacionado con la coordinación de actividades públicas y la puesta en escena presidencial.
Un rol clave desde la campaña
Merino no era un actor cualquiera dentro del equipo. Su vínculo con Kast se remontaba al periodo electoral, donde tuvo un papel protagónico en la organización de hitos importantes.
Eventos emblemáticos y continuidad en el Gobierno
Durante la campaña, el productor fue pieza fundamental en instancias como el masivo cierre en el Movistar Arena y la celebración tras imponerse en segunda vuelta. Su experiencia en espectáculos le permitió aportar una mirada profesional a la imagen pública del entonces candidato.
Tras el cambio de mando del 11 de marzo, continuó colaborando bajo la figura de trabajo “ad honorem”, es decir, sin un contrato formal. En paralelo a sus responsabilidades en la productora Bizarro y el Festival de Viña del Mar, asumió como Encargado de Programación y Producción de Presidencia.
Presencia activa en La Moneda
Su rol no era meramente simbólico. En diversas actividades oficiales se le vio coordinando detalles logísticos, además de participar en reuniones internas del equipo presidencial.
Incluso, según trascendió, contaba con correo institucional, lo que reflejaba su nivel de integración dentro de la estructura gubernamental.
Diferencias internas marcaron su salida
De acuerdo a lo informado por La Tercera, Merino mantenía una relación fluida con figuras del área comunicacional como Cristián Valenzuela y Felipe “Yeti” Costabal. Sin embargo, los problemas surgían en otros niveles del equipo.
Las principales fricciones se concentraban con el jefe de avanzada, Benjamín Jadue, y la jefa de gabinete, Catalina Ugarte, con quienes habría tenido diferencias constantes.
Problemas de coordinación y planificación
El detonante de su salida estaría relacionado con reiteradas dificultades en la organización de actividades oficiales. Las descoordinaciones entre equipos y fallas en la planificación terminaron por desgastar la relación.
Un episodio reciente que evidenció estos conflictos fue la visita del Presidente a las oficinas de Mercado Libre, donde surgieron discrepancias respecto a la ejecución del evento.
La decisión final y señales previas
Finalmente, el lunes 13 de abril, Merino comunicó su determinación de abandonar sus funciones. La decisión, sin embargo, no habría sido repentina.
Semanas antes, ya había dado señales de su malestar a través de redes sociales, con una reflexión que generó ruido al interior del Ejecutivo: “Los proyectos no fracasan por falta de ideas, sino por exceso de egos”.
Su salida deja en evidencia los desafíos que enfrenta el Gobierno en la consolidación de sus equipos y en la coordinación de su estrategia comunicacional.

