¡Cuidado conductores! La maniobra que haces a diario y que ahora te costará más de 200 mil en multas
Pasarse la luz roja puede costar más de $200 mil y hasta dos años sin licencia según la ley chilena.
Manejar implica cumplir reglas básicas que protegen a peatones y automovilistas. Sin embargo, una conducta muy común en cruces regulados por semáforos está entre las más severamente castigadas por la normativa vial en Chile, con multas elevadas y la posibilidad real de quedar sin permiso para conducir.
La falta que puede dejarte sin licencia
Dentro del catálogo de sanciones del tránsito, ignorar una señal roja figura como infracción gravísima. La norma equipara esta conducta a no respetar un signo “Pare” o a desobedecer una orden directa de Carabineros de Chile.
No se trata solo de un descuido: la ley considera que este tipo de maniobra pone en riesgo directo a terceros, por lo que la respuesta es particularmente dura.
Multas que superan los $200 mil
En el plano económico, pasar con luz roja puede implicar un castigo que va desde 1,5 hasta 3 UTM. Con el valor vigente en febrero de 2026, eso se traduce en montos que fluctúan entre $104.416 y $208.833, según detalla la plataforma especializada Autofact.
A ese desembolso se suma una posible suspensión del documento para conducir, que puede ir desde 5 hasta 45 días, dependiendo de si es la primera vez que el conductor comete la infracción.
Cuando la situación se agrava
El escenario empeora considerablemente si la maniobra termina en una colisión. En ese caso, la suspensión del permiso puede extenderse hasta dos años.
Y si el hecho deja víctimas fatales, las consecuencias legales pueden ser aún más severas, tal como advierte el mismo medio especializado.
Un recordatorio para todos los conductores
Respetar los semáforos no es solo una formalidad: es una de las normas esenciales para evitar tragedias en la vía pública. Las cifras dejan claro que una decisión apresurada en un cruce puede terminar en una fuerte multa, meses sin manejar y, en los casos más extremos, consecuencias judiciales mucho mayores.
En calles cada vez más congestionadas, detenerse a tiempo sigue siendo una de las acciones más simples —y cruciales— para cuidar la vida propia y la de los demás.