“Me siento la peor madre del mundo…”: Natalia “Arenita” Rodríguez rompe en llanto y preocupa con desgarradora confesión desde Dinamarca

Natalia Rodríguez, conocida como Arenita, compartió un sensible desahogo en Instagram sobre los desafíos que vive en Dinamarca.

Natalia Rodríguez, conocida como Arenita, durante el video de Instagram en el que abordó su experiencia con la maternidad en Dinamarca

Natalia Rodríguez, más conocida como “Arenita”, conmovió a sus seguidores tras compartir un honesto desahogo sobre la maternidad y las exigencias que enfrenta en su rol de madre. A través de sus redes sociales, la exparticipante del reality “El Internado” de Mega publicó un video donde cuestionó sus capacidades y expuso las dificultades que vive en la crianza de su hija en Dinamarca.

En el registro difundido en su cuenta oficial de Instagram, la comunicadora evidenció su agotamiento emocional tras dejar a la pequeña en el jardín infantil. Aunque aclaró que no buscaba sobreexponer a la menor, decidió abrir su intimidad para acompañar a quienes atraviesan procesos similares.

El sensible desahogo de Natalia Rodríguez sobre la crianza

Al iniciar su relato, la exintegrante de Yingo sinceró el quiebre anímico que sufrió durante la mañana. “Hoy día colapsé chiquillos, colapsé con la maternidad. Me siento la peor madre del mundo, loco. Me puse a llorar hace un rato, ahora ya estoy más tranquila”, expresó en su publicación.

Enseguida, detalló la frustración que arrastraba tras acumular distintas situaciones cotidianas. “nada me quita la cabeza que no sirvo para ser mamá, no nací para esto. No sé, pequeñas cosas, varias cosillas, situaciones como que me llevaron a llegar a la casa, después de dejar a mi hija en el jardín, y ponerme a llorar así mal”, confesó.

Respecto a su decisión de hablar del tema en internet, la influencer explicó que “siento que quiero hablar de esto con alguien”. Bajo esa premisa, agregó una reflexión para sus seguidores: “Quizás a alguien le sirva o, en verdad, quizás hasta saber que hay alguien que está pasando algo parecido en alguna parte del mundo te hace sentir menos solo”.

Uno de los pasajes más crudos de su testimonio apuntó al manejo de las rabietas infantiles y al temor a perder la paciencia. “Puta qué es difícil hue… no perder el control. Lo que más me detona a mí es cuando ella se pone a gritar, a llorar, cuando no consigue algo que quiere. Muchas veces termino cediendo, pero hay veces que digo ‘no’ y no nomás. Y grita, grita, grita. Te juro como que me dan ganas de explotar. Generalmente cuando exploto, le grito también, pero hue… no me gusta ese tipo de madre. No quiero ser la madre que se enoja, que grita, no quiero ser así”, aseguró.

En esa misma línea, Natalia Rodríguez realizó una honesta confesión sobre la culpa que siente ante sus propios impulsos. “Hasta se me pasa por la cabeza que me gustaría darle una palmada. Jamás lo he hecho, pero el tan solo hecho de pensarlo me da vergüenza de mi misma. Yo prometí a mi misma jamás pegarle a mi hijo, jamás, porque no me gusta eso, porque hace daño y pensarlo como que da vergüenza”, reconoció.

El choque cultural en Dinamarca y los reportes de la guardería

Más allá del desgaste diario, la creadora de contenido comentó que percibe que su hija “es diferente” frente al resto de los niños daneses. Como ejemplo, relató que ese mismo día acudió al médico y, mientras los demás pequeños permanecían quietos en la consulta, la suya estaba “moviendo las patas, balanceándose en la silla, mirando para todos lados, haciéndome preguntas”.

A esa inquietud se suman las constantes observaciones que recibe desde el centro educativo al que asiste la niña. “‘Que Luisa salió corriendo y los demás niños la siguieron, que no escucha lo que le dicen ‘ven’, que se saca siempre los zapatos, que pierde los calcetines’. Me mandaron un mensaje diciendo ‘Luisa tiene que ir con pantys porque siempre siempre se saca los calcetines, se pierden y nosotras perdemos tiempo buscando los calcetines’”, relató.

Frente a esa exigencia de las educadoras, la chilena empatizó con el trabajo del recinto, pero también planteó lo que observa en su hija. “Entiendo, te juro que lo entiendo, pero también la entiendo a ella. Yo creo que a ella no le gusta usar calcetines porque tiene sensibilidad, hipersensibilidad, quizá necesita sentir el contacto con el suelo”, explicó.

Además, contó que en la guardería utilizaron un concepto en danés para describir a la pequeña que significa “una mujer enojona, de carácter, fuerte”. Ante esa etiqueta, la comunicadora manifestó sus dudas sobre el impacto en la crianza: “Para mí eso es algo positivo ahora que tengo puede cumplir 40 años, pero no sé, para un niño… “, mencionó.

Visiblemente emocionada, detalló el diálogo que sostuvo con la educadora sobre ese calificativo. “Igual le pregunté a ella: ‘¿Qué crees tú que esto? ¿Crees que es algo positivo o negativo?’. Ella me dijo: ‘Algo negativo’. Entonces siento que crecer escuchando cosas, que te reten siempre, que siempres (eres) tú el problema… No sé, te hace sentir como diferente. Y me refleja mucho mi propia infancia”, confesó.

Todo este escenario alimentó su cuestionamiento sobre las normas de comportamiento del país nórdico donde reside. “Siento que para encajar en una sociedad tan perfecta como la de acá, como la danesa, siento que hay que ser igual que ellos. Callado, piola, bien educado. Quiero también que mi hija sea bien educada. ¿Quién no quiere eso? ¿Qué padre no quiere esa hue… para sus niños? Pero no sé cómo conseguirlo”, admitió, antes de cerrar esa reflexión: “Me da pena. Igual ser diferente no es malo, pero a veces tú quieres como pasar piola o encajar o, no sé, ser uno más”.

El espejo de su infancia con TDAH y el apoyo a Natalia Rodríguez

La sensibilidad de la exchica reality frente a los reportes escolares radica en que la conducta de la menor “me refleja muchas cosas mías de cuando yo era niña”. En su video, recordó lo complejo que resultó su propio paso por el sistema escolar chileno.

“Mi hija súper despierta, súper hiperactiva, un terremotito, es muy curiosa. Y, bueno, me hace acordarme cuando yo iba al colegio, casi me expulsan cuando iba en segundo básico por tener una conducta muy mala. Siempre tuve problemas, era muy inquieta, me costaba mucho escuchar, poner atención. Me costaba mucho respetar a las autoridades, me costaba mucho hacer caso. Y sufrí harto por eso, era constantemente una guerra para mí poder estar tranquila, no dejar la cagá”, reveló.

Junto con afirmar que “Y veo que en muchas cosas mi hija se parece mucho a esa parte mía”, la comunicadora contó que padece Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Sobre ese diagnóstico agregó dos descargos personales:

  • Historial sin tratamiento continuo: Al abordar su condición, explicó que “Una vez me medicaron nomás, cuando era más chica, pero no seguí un tratamiento y ahora de adulta tampoco. Pero puedo ver muchas cosas en ella”.
  • Autocrítica emocional: En medio de su desahogo, la ex Yingo también expresó su frustración interna diciendo: “Siento que estoy rota, hue… mis genes, no sé. Y mi hija tiene mucho de eso”.
  • Respaldo transversal en redes: La publicación generó una inmediata ola de empatía de sus seguidores y el apoyo directo de figuras televisivas como Cony Capelli y Vale Roth.

Precisamente, esta última bailarina e influencer compartió su propia experiencia materna en los comentarios del video. “Te entiendo 100000% wna la anto tb es una niña con hipersensibilidad y uffff es muyyyyy difícil tkm”, le escribió Vale Roth.

De esta manera, el testimonio abrió una amplia conversación digital sobre la salud mental materna, la neurodivergencia y la crianza lejos de las redes familiares de origen. Agradecida por las muestras de cariño recibidas desde Chile, Natalia Rodríguez cerró la jornada acompañada por el respaldo de su comunidad virtual.