“Si se comprometió…”: gremio de buses se declara en estado de alerta por alza del diésel y lanza duro ultimátum al Gobierno
FENABUS se declaró en estado de alerta por la quinta alza seguida del diésel y acusó nulo avance en los compromisos del Gobierno.
La Federación Nacional del Transporte Rural, Interurbano, Internacional, Privado, Turismo e Industrial (FENABUS) se declaró en estado de alerta ante el quinto incremento consecutivo del petróleo en el país. La organización gremial advirtió el crítico escenario financiero que enfrentan las empresas de buses a partir del reajuste que rige desde este jueves 22 de octubre.
Junto con alertar por el encarecimiento del carburante, la entidad acusó que, a siete meses de sus reuniones con los ministerios de Hacienda y de Transportes, aún no recibe respuesta a sus propuestas. Según denunció la directiva, el Ejecutivo registra un avance nulo en las medidas pactadas para evitar el deterioro del sector.
La advertencia de FENABUS por el impacto financiero del diésel
El gremio activó su alerta frente a la variación proyectada de entre $80 y $100 por litro para este jueves (ajuste que finalmente se concretó en $91,5 por litro según el reporte oficial mayorista). Con este quinto salto en línea, el diésel acumula un incremento cercano a los $400 por litro desde fines de julio, cifra que se suma al alza histórica de $580 por litro registrada en marzo.
De acuerdo con el diagnóstico de FENABUS, las compañías operadoras hoy enfrentan la disyuntiva de pagar el combustible o cumplir con sus obligaciones bancarias. Actualmente, la industria mantiene una cartera de US$1.400 millones en contratos de leasing en riesgo de caer en morosidad.
“Nuestra industria no puede seguir absorbiendo estas alzas. No hemos pedido subsidios por el diésel: hemos pedido medidas concretas para sostener la operación y el empleo formal”, señaló Marcos Carter, presidente de la federación.
El reclamo por las propuestas sin respuesta desde marzo
En marzo pasado, la dirigencia gremial se reunió con los titulares de Hacienda y de Transportes para entregar una agenda de trabajo enfocada en la viabilidad operativa del rubro. En aquella instancia, el jefe de las finanzas públicas se comprometió a coordinar con las demás carteras el seguimiento de los acuerdos.
Sin embargo, transcurridos siete meses desde esa cita, la agrupación sostiene que el avance en los compromisos es cero y que el transporte interurbano y privado permanece excluido de cualquier apoyo estatal. Frente a esa parálisis administrativa, el timonel del gremio apuntó directamente a la conducción sectorial.
“Hemos tenido un biministro ausente ante los problemas de nuestra industria. Necesitamos un ministro que trabaje por cuidar el trabajo formal que generan las empresas, y no para las plataformas que solo generan trabajo informal. Si se comprometió, que cumpla”, agregó Carter.
El petitorio presentado por la federación en el primer trimestre contempla siete ejes regulatorios y financieros que siguen pendientes de resolución:
- Liquidez de emergencia: acceso a financiamiento de urgencia con aval del Estado para enfrentar los costos operativos.
- Infraestructura y circulación: inversión en terminales y habilitación de vías exclusivas para buses.
- Costos viales: eliminación de las tarifas de saturación y de los peajes diferenciados en autopistas.
- Actualización normativa: modernización de los decretos 212 y 80 del Ministerio de Transportes —disponibles en la Biblioteca del Congreso Nacional—, cuerpos legales que regulan la operación de los servicios públicos de pasajeros y el transporte privado remunerado, respectivamente.
- Control en ruta: revisión de los criterios técnicos sobre el pesaje de buses en carretera.
El riesgo para los pasajeros y la operación de FENABUS en Chile
El gremio moviliza una flota superior a los 56.000 buses y minibuses a lo largo del territorio nacional y sostiene más de 140.000 puestos de trabajo directos. Por lo mismo, la directiva advirtió que la falta de gestión gubernamental ante el encarecimiento del petróleo provocará un deterioro de la industria en el corto plazo.
Entre los efectos inmediatos, las empresas anticipan una reducción en las frecuencias de viaje, la pérdida de empleos formales y una crisis financiera que afectará a millones de usuarios que utilizan el bus para trabajar, estudiar y desplazarse entre regiones.
“El transporte en bus es uno de los medios de movilidad más económicos. No cuidar esta industria es castigar a quienes más les cuesta llegar a fin de mes”, sostuvo el gremio en su declaración.
Pese a la dureza de su diagnóstico, la organización reiteró su disposición al diálogo institucional. En esa línea, FENABUS llamó al Gobierno a convocar con urgencia a los representantes del sector para ejecutar, con plazos definidos y responsables claros, los compromisos asumidos en marzo.