Tensión máxima en Meiggs: Rodrigo Pérez, periodista de Canal 13, fue atacado con una botella durante un operativo municipal.
Lo que debía ser una fiscalización más en el Barrio Meiggs terminó en un episodio de alta peligrosidad. Durante la mañana de este miércoles, el reportero Rodrigo Pérez, del matinal de Canal 13, fue el blanco de un violento ataque mientras cubría el despliegue de seguridad en la zona.
La situación escaló cuando un individuo, que circulaba en un scooter, comenzó a hostigar al equipo de prensa. En un acto de agresividad injustificada, el sujeto lanzó una botella de vidrio directamente hacia la posición del comunicador. Afortunadamente, el proyectil no impactó el cuerpo de Pérez, pero estalló a escasos centímetros de su pierna.
Ante la agresión, el periodista mantuvo la calma y confrontó irónicamente al atacante: “Se te cayó una botella parece. Se te cayó una botella. ¿Lo grabamos bien o no?”. Tras el incidente, el equipo explicó que estos sujetos suelen actuar como “chinches”, amedrentando a quienes transitan por el sector.
El plan municipal que desató la furia de los toldos azules
Este conflicto no es aislado. Se enmarca en la ejecución de las fases 3 y 4 del plan de intervención de la Municipalidad de Santiago, cuyo objetivo principal es erradicar definitivamente el comercio informal. El operativo, que inició con fuerza el martes, busca recuperar los espacios públicos que históricamente han sido dominados por las estructuras metálicas y lonas.
Pese a la fuerte presencia de Carabineros, los comerciantes han intentado desafiar a la autoridad mediante:
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Enfrentamientos directos con la fuerza pública.
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Intentos de reinstalación de toldos en áreas ya despejadas.
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Hostigamiento a vecinos y medios de comunicación que reportan el avance de las medidas.
Desplazamiento del conflicto: El efecto “rebote” en calles aledañas
Al verse impedidos de retomar sus puestos habituales en el corazón de Meiggs, los vendedores ambulantes han buscado refugio en sectores cercanos. Calles como Conferencia y Toesca se han convertido en el nuevo escenario de disputa, donde los comerciantes intentan asentarse de manera irregular.
Sin embargo, el contingente policial ha mantenido una vigilancia estricta para frenar esta expansión. Esta presión constante ha generado un clima de irritación entre los vendedores, quienes han respondido con insultos y amenazas verbales hacia cualquier persona que intente registrar lo que sucede en el lugar.

