Terremoto previsional tras fallida apuesta de las AFP: advierten qué pasará con la PGU y el sorpresivo grupo que ahora podría calificar
El desplome del Fondo E abrió el debate sobre una eventual presión fiscal en la PGU para quienes están próximos a jubilar.
La brusca caída en la rentabilidad del Fondo E y la contracción del selectivo D abrieron una nueva arista financiera que inquieta a las autoridades económicas. Más allá de la merma directa en las cuentas individuales, el mercado evalúa cómo impactará este retroceso en el gasto fiscal destinado a la Pensión Garantizada Universal (PGU).
Quienes ahorraron en las alternativas más conservadoras del sistema y están próximos a jubilar enfrentarán un menor saldo acumulado al calcular su retiro. Esa disminución en sus futuras rentas autofinanciadas podría empujar a nuevos pensionados a requerir el aporte estatal que administra el Estado.
El monitoreo fiscal y cómo el desplome del Fondo E presiona a la PGU
Ante las consultas de El Mercurio, el titular de la Dirección de Presupuestos (Dipres), José Pablo Gómez, confirmó que el Ejecutivo sigue de cerca el efecto fiscal de las pérdidas registradas en ambos selectivos previsionales. La autoridad explicó que diversos organismos evalúan el comportamiento de las jubilaciones tras los últimos cambios legales.
“La reforma previsional es reciente; por lo tanto, aquí están operando una serie de instituciones que van determinando cuál es el tamaño de las pensiones de las personas. Por lo pronto, es un tema que está en monitoreo”, dijo el encargado de la Dipres al citado medio.
Entre los especialistas existen visiones contrapuestas sobre la magnitud real que tendrá esta contingencia en el erario nacional. Para el integrante del Consejo Consultivo Previsional, Andras Uthoff, efectivamente existe un riesgo financiero sobre el beneficio estatal.
Según detalló el economista, esa presión ocurrirá “toda vez que las personas deban hacer la pérdida y sus pensiones bajen por debajo de los valores de la PAFE (Pensión Autofinanciada de Referencia) que los acredita como beneficiarios y cumplan los otros requisitos de focalización”.
En la vereda opuesta, el decano de la Facultad de Administración de la Universidad Autónoma, Rodrigo Montero, descartó un impacto mayor sobre el programa público. A su juicio, el fenómeno no alterará el presupuesto “más que en el margen, ya que solo tal vez haría que alguien que estaba muy cerca de no obtenerla, luego de perder un 10% de saldo ahorrado, ahora sí califique”.
Los montos del beneficio estatal y el universo de afiliados
De acuerdo con el Informe de Finanzas Públicas (IFP) del tercer trimestre, la PGU representa el programa de mayor tamaño del Estado. Para dimensionar el alcance del beneficio disponible a través de ChileAtiende y la cantidad de cotizantes expuestos en el Fondo E, las cifras oficiales muestran el siguiente escenario:
- Presupuesto global: El beneficio contempla recursos por $7 billones para cubrir a 2,2 millones de personas mayores, lo que equivale a un alza del 2,9% respecto a 2026.
- Tramo de pago completo: El aporte llega al 90% más vulnerable de la población mayor y entrega $231.732 mensuales a quienes registran una pensión base de hasta $789.139.
- Tramo progresivo y mayores de 75 años: Entre $789.139 y $1.252.602 el monto estatal disminuye gradualmente hasta desaparecer desde los $1.252.603; en tanto, la Reforma de Pensiones fija un pago máximo de $250.275 para quienes tienen 75 años o más.
- Afiliados próximos al retiro: La Asociación de AFP apuntó que el selectivo más conservador no concentra a la mayoría de los cotizantes cercanos a jubilar, pues solo el 10% tiene 60 años o más (unas 76 mil personas al 31 de agosto, según datos de la reguladora).
La apuesta con swaps en el Fondo E y el proceso contra las siete AFP
En paralelo al debate fiscal, la Superintendencia de Pensiones (SP) inició este martes un procedimiento sancionatorio contra las siete administradoras del sistema. La entidad busca esclarecer si las gestoras incumplieron su deber de lealtad y exigencia al aplicar arriesgadas estrategias con derivados en las carteras promocionadas como las más conservadoras.
El desplome se originó por el uso simultáneo de contratos swap, instrumento financiero que opera como una especie de “trueque” donde dos partes acuerdan intercambiar pagos de dinero a futuro. En términos simples, la lógica del acuerdo responde a la premisa: “tú me pagas un porcentaje fijo pase lo que pase, y a cambio yo te pago un porcentaje variable según cómo esté el mercado”.
En este caso, las siete administradoras apostaron en bloque a estos “trueques” con bancos internacionales. Las gestoras pactaron recibir siempre una tasa fija (por ejemplo, un 4%) y se comprometieron a pagar lo que dictara la tasa de interés de Estados Unidos.
La estrategia buscaba asegurar una ganancia fija para el Fondo E apostando a que las tasas norteamericanas bajarían (por ejemplo, a un 2%), quedándose con esa diferencia a favor. Sin embargo, las tasas en Estados Unidos subieron y las AFP terminaron obligadas a pagarles a los bancos mucho más que el porcentaje fijo recibido, provocando una pérdida de valor en los contratos por US$11 mil millones para el conjunto del sistema.