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MAPA | Estas son las 3 playas que podrían desaparecer en Valparaíso y Viña tras el avance de la erosión

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publicado: 27.01.2026
Viña del mar

Un estudio de la UC advierte que tres playas del litoral central aceleraron su erosión en la última década y encienden alertas.

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El borde costero del Gran Valparaíso vuelve a quedar bajo la lupa. Un análisis en desarrollo del Centro UC Observatorio de la Costa detectó que la erosión en sectores de Viña del Mar y Valparaíso se ha intensificado durante los últimos años, golpeando con fuerza a tres playas históricas del litoral central.

Según informó la entidad académica, varias zonas dejaron atrás su condición de estabilidad y hoy presentan un retroceso mucho más marcado de su línea costera, un fenómeno que preocupa a investigadores y autoridades locales.

Las tres playas que encendieron la alerta

El informe identificó a Caleta Portales, Los Marineros y Reñaca como los sectores donde el deterioro se volvió más evidente, tras comparar registros históricos con mediciones recientes.

La erosión costera —explican los especialistas— corresponde al retroceso progresivo del borde marino y puede deberse tanto a procesos naturales como a la acción humana, incluyendo el cambio climático y el aumento del nivel del mar.

Un problema que se repite en gran parte del país

El Observatorio de la Costa lleva años siguiendo este fenómeno en distintas regiones. En 2024 ya había advertido que el 86% de las playas chilenas estaría en riesgo de desaparecer.

En ese estudio se analizó un total de 67 playas entre Arica y Chiloé, concluyendo que el 65% presentaba erosión y que un 21% mostraba niveles altos, con retrocesos superiores a 1,5 metros por año.

Ahora, la atención se centra en el litoral central, donde varias zonas pasaron de una relativa estabilidad a un escenario claramente más complejo.

Cómo se mide la erosión

La directora del Centro UC Observatorio de la Costa y académica del Instituto de Geografía UC, Carolina Martínez, explicó los rangos utilizados para evaluar este proceso.

“Un estado estable corresponde a cambios entre 0 y -0,2 m/año, mientras valores superiores a 0,2 indican erosión. Tasas mayores a -1,5 metros por año se consideran erosión extrema”, detalló.

Caleta Portales: de estable a preocupante

Durante décadas, esta playa mantuvo cifras relativamente tranquilizadoras. Entre 1980 y 2016, su retroceso promediaba -0,1 metros por año, lo que la mantenía en una condición estable, aunque con señales de desgaste.

Sin embargo, al sumar nuevos registros hasta 2015, la tendencia cambió de forma drástica: su tasa subió a -1,14 metros anuales, sacándola del rango de estabilidad y ubicándola en un escenario de erosión sostenida, fenómeno que se ha agudizado en los últimos ocho años.

Los investigadores vinculan este giro con el aumento de marejadas desde 2015, que golpean con mayor frecuencia la costa.

Los Marineros y Reñaca: patrones distintos, mismo riesgo

Avance gradual en Los Marineros

En el caso de la playa Los Marineros, la transición ha sido progresiva. Hasta 2016 registraba un retroceso leve, cercano a -0,05 metros por año, considerado estable con tendencia erosiva.

Los datos más recientes, sin embargo, muestran que superó ese umbral y hoy presenta pérdidas claras, concentradas principalmente durante el invierno y en periodos breves pero intensos.

Reñaca y su salto reciente

Reñaca exhibe un comportamiento distinto. A largo plazo ya mostraba signos de erosión, pero en los últimos dos años experimentó un “salto significativo”, tanto en magnitud como en velocidad.

A corto plazo, el desgaste se concentra en verano, a diferencia de otras playas del litoral central. Los expertos atribuyen este patrón a la falta de aporte de sedimentos desde el estero de Reñaca y el río Marga Marga, cuencas altamente urbanizadas que hoy entregan menos arena al sistema costero.

Llamado a monitoreo y gestión urgente

Para la doctora Martínez, los resultados confirman que la erosión en Valparaíso y Viña del Mar no solo continúa, sino que se intensifica con características propias en cada sector.

“Estos hallazgos subrayan la urgencia de contar con monitoreo sistemático y políticas de gestión costera basadas en evidencia científica, especialmente en un escenario de cambio climático y aumento de eventos extremos”, concluyó.

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El informe vuelve a encender las alarmas sobre la fragilidad del litoral chileno y la necesidad de anticiparse a un fenómeno que, año a año, gana terreno frente al mar.

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